Opinión / MAY 16 2020

Infectados

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El 1 de enero, en el salón Bolívar de la gobernación, el recién elegido mandatario departamental se disponía a posesionar a su equipo principal de colaboradores: cuyo acto inició con una oración por parte del pastor personal de Roberto Jairo Jaramillo. 

Junto al gobernador estaba –con un vestido blanco largo, demostrando pureza– Sandra Milena Manrique. Ambos se cogieron de las manitos y cerraron los ojitos e interiorizaron con más fuerza la oración, mientras el religioso decía: “…pedimos que desde el cielo señor, tú seas, bendiciéndolos, trayéndoles sobre sus vidas, una revelación especial, un conocimiento especial…”, una oración que tenía a todos atrapados. 

Quizás cuando Sandra Milena tenía los ojitos cerrados –apretando su mano con la del gobernador– recordaba aquellos años gloriosos como concejal de Armenia. Su paso por los partidos Liberal, de la U y Cambio Radical. También sonriente se imaginaba aquel maravilloso contrato que le firmó Fabio Suárez en la contraloría departamental. Y por haber demostrado lealtad a la patrona, recordaba cuando la exgobernadora la nombró en su equipo de gobierno. 

Ya era muy reconocida. E incluso habla duro. Y en su nueva etapa, como secretaria administrativa, en los primeros días de gobierno, se ganó la confianza del gobernador actual. Se rumoreaba por los pasillos de la gobernación que se trataba de la reina que lo controlaba todo: las hojas de vida tenían que pasar por sus manos. E incluso, la tenían como candidata a la Cámara, cosa que no le gustaba mucho al secretario del Interior. Su poder fue ascendiendo conforme iban pasando los días. No había poder humano que la detuviera. 

Estamos en deuda con la COVID-19 por desenmascarar a más de uno. 

¿Cómo no iba a saber el gobernador del Quindío los actos que venía realizando su protegida? Si no sabía, la Procuraduría le recuerda cómo el contrato de 800 millones de pesos iba infectado: “Se advierte como posiblemente irregular en la etapa de ejecución del contrato de suministro No. 003 de 2020, que en el acta de supervisión se incluya en el informe de actividades, el suministro de elementos que no fueron objeto de la cotización del proveedor, que no aparecen relacionados en los estudios del sector ni tampoco en el contrato y que se identifican como: nevera de icopor por 5 y 10 litros, toalla desechable por 100, toalla de papel para manos, respirador libre de mantenimiento con válvula 3M N95, termómetro infrarojo láser y termómetro infrarojo láser digital pistola 50 A 330, dice el informe. –Ver documento completo–. 

Roberto Jairo Jaramillo debe solicitarle a su pastor que se comunique inmediamente con el todo poderoso, con el fin de que le ayude para que sus funcionarios no se sigan infectando de corrupción. 

Ver pruebas aquí.


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