Miércoles, 18 Sep,2019
Opinión / ABR 01 2019

Ingeniería cuestionada

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

A raíz de los problemas presentados en algunas obras públicas en Colombia, la prensa escrita, radio y televisión han dedicado amplios espacios para difundirlos y, de paso, cuestionar la ingeniería poniendo en duda la capacidad de las empresas y profesionales dedicados al desarrollo del país con el adelanto de obras de envergadura costosas y complejas en su realización.

Al menos el 50% de los presupuestos de las entidades del gobierno están destinados para la construcción de escuelas, colegios, hospitales, carreteras, puentes, túneles, centrales hidroeléctricas, estadios, pavimentos, etc. Cantidades de obras en un alto porcentaje entregadas con la calidad exigida están ahí operando, prestando el servicio para el cual fueron contratadas y ejecutadas. Infortunadamente algunas producen grandes noticias porque han colapsado con pérdidas humanas y de dinero: las torres Space en Medellín, el puente Chirajara —demolido en su totalidad—, el puente Hisgaura con fallas señaladas por la misma Sociedad Colombiana de Ingenieros, la represa de Hidroituango con problemas que retrasan 2 años su entrada en servicio, y otras, como por ejemplo la refinería Reficar en Cartagena y el túnel de La Línea sin deterioros conocidos pero con prórrogas continuas en su ejecución y altísimos costos en obras adicionales sin saber a ciencia cierta los motivos y culpables de estos incumplimientos.

En algunas obras se descubren actos de corrupción. Digamos que la ingeniería no es la corrupta, sino algunos ingenieros con ansias de dinero fácil que se dejan tentar por funcionarios deshonestos; donde hay un ingeniero corrupto hay un administrador público corrupto, quien maneja el presupuesto es el determinante de la anómala situación.

Las interventorías desempeñan un papel destacado en la buena calidad de las obras de infraestructura. En mis tiempos de contratista se decía que cuando una obra quedaba bien hecha era el resultado de la labor de un ingeniero muy destacado, pero cuando quedaba defectuosa o requería demoliciones era falla del interventor. Al día de hoy la responsabilidad es compartida y ambos son culpables o no del resultado al momento de su entrega.

Es sabido que las universidades contratan los mejores profesores en sus facultades de ingeniería, que transmiten conocimientos e inculcan a sus alumnos la ética y el buen comportamiento al obtener sus títulos. Gradúan profesionales de cascos y botas, metidos al barro, que no sean ingenieros de escritorio.

Que el gobierno nacional ordene controles a la calidad del acero de refuerzo y el cemento para descartar que sean estos elementos los causantes de la destrucción de algunas obras.


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