Opinión / MAY 27 2020

La ansiedad frente al contagio

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Una de las problemáticas que experimentan las personas en el momento de enfrentarse con un posible contagio de la COVID-19 es la ansiedad que se siente frente al diagnóstico de la enfermedad, la espera ante la prueba o la frustración de estar ante una sintomatología y no poder saberlo. Las noticias, los medios y los rumores se han encargado de crear un paradigma en nosotros de catastrofismo, donde empezamos a significar el virus como lo peor que nos puede pasar y cuando estamos cerca de un posible resultado positivo, nos abrumamos y nos llenamos de ansiedad.

Tener la COVID-19 no es lo más terrible que nos puede pasar, no es un hecho nefasto ni una situación catastrófica, es algo que le puede pasar a cualquier persona en la actualidad y que, según las mismas estadísticas, la mayoría de las personas podrán afrontarlo y pasar por ello sin consecuencias en su salud.

Debemos reflexionar es en la forma de percibir el hecho de que exista un virus entre nosotros y como cambiar los hábitos de vida que nos permitan la prevención y el autocuidado, que posibilitemos la reducción del contacto social para prevenir que se aumente el contagio. 

A pesar de lo anterior no debemos ser críticos, discriminar o señalar a alguien que esté contagiado, no podemos seguir con conductas de sociedad inmadura que juzga, no podemos creer que todo contagiado es culpable, ya que muchos pudieron haberse contagiado en sus labores, tratando de seguir llevando su sustento a casa, tratando de ayudar a otros.

Pensemos de una forma empática y entendamos que a cualquiera le puede pasar y si llegara a pasar lo último que la persona necesita en este momento es sentirse discriminada u observada y mucho menos que sus vecinos, compañeros o círculos empiecen con procesos de chismes o rumores, tal vez lo que necesita es una llamada sincera, una voz de aliento o una conversación que ayude a cambiar los pensamientos negativos.

Siempre van a existir nuevos virus y algunos procesos sociales de riesgo, siempre pueden estar cerca de nosotros pero no quiere decir que debamos estar pensando todo el tiempo en ello, hacerlo es catastrofizar la situación y debemos recordar que las situaciones no pueden afectar nuestro equilibrio emocional y mental.

Bajémosle al drama, entendamos la situación como lo que es, afrontamos nuestra nueva vida y entendamos que no somos jueces del mundo y que la estigmatización e intolerancia social son fenómenos que se deben quedar en el siglo pasado y que hoy la vida nos llama a evolucionar.

 


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