Opinión / JUL 09 2020

La buena fe

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Asaltada, ultrajada, vilipendiada permanece la buena fe.

En 1987, el gran director y guionista santandereano, Mario Ribero, llevó a la pantalla de los cines colombianos una película que se convertiría en una suerte de metonimia para denominar a los embusteros: El embajador de la india, ícono del cine nacional que puso en escena la historia real de un engaño en Neiva por parte del seminarista Jaime Ortiz, quien, en medio de una confusión, aprovechó y se hizo pasar por embajador del país asiático, así logró vivir a sus anchas durante unos cuantos días antes de ser descubierto.

Esta semana se conoce el caso de otro engaño vergonzoso en el país, Andrés Gutiérrez logró burlarse de las autoridades colombianas en todas las instancias, posó en fotos con importantes dirigentes y participó de reuniones de alta alcurnia, bastó con su palabra y cartas con logotipos de la ONU para que nadie se preguntara si ese joven de labia fácil decía la verdad o no. Así es la buena fe.

Al mejor estilo narrativo de meme de redes sociales podríamos preguntarnos: ¿Y en Quindío cómo andamos de buena fe? Somos tan creyentes que elección tras elección damos crédito a los pergaminos y promesas de los candidatos, olvidando sus antecedentes y amigos, cediendo a campañas mediáticas que se caen de su peso en tan solo unos meses, comprando humo y después lamentado el hecho. Una cosa es la buena fe y otra la torpeza.

Zapping: A propósito de la ‘campaña’ Yo apoyo, que fue denominada como un cheque en blanco a favor del secretario de Cultura; en algunos artistas se notó el malestar porque este fue cobrado usando el video, al parecer, en una reunión con el gobernador como una señal incondicional de los artistas al mencionado funcionario. Una cuestión espinosa, por lo visto todos, no son todos; así se puede apreciar en afirmaciones como esta: “Que pasó con el Yo apoyo. Acaso fui parte de una campaña para que alguien quede bien y yo sigo acá esperando la gestión del gobierno departamental?”. 

Al secretario se le ha escuchado en diferentes escenarios, por ejemplo, la asamblea departamental, hablar de la gestión de proyectos a nivel nacional e internacional que no podrían ser de menos de $2.000 millones, sin embargo, no se conoce resultado alguno más allá de la convocatoria para recibir donaciones para los artistas y cultores, que no fue bien recibida por parte del sector al considerarla inferior a las responsabilidades de la cartera. Esto llevó al secretario de cultura a declinar la iniciativa. También se le escucha frecuentemente al señor Espinosa, amplificado por sus asesores externos de cabecera, presentar las decisiones del Mincultura como fruto de su gestión, es decir que el secretario es el embajador de la cultura. —Por aquello de que representa la gestión del ministerio en Quindío— Por ahora, se presume la buena fe.

Nos vemos en la red (0)


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