Domingo, 16 Jun,2019
Opinión / MAY 04 2019

La historia sin fin I

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Los lectores podrán recordar que al final del año pasado, y principios del 2019, en los alrededores de la gobernación del Quindío como también en la entrada principal de la asamblea no se permitía entrar porque allí se estaban llevando a cabo unas remodelaciones y arreglos de las plazoletas. Quizás para darle mejor presentación al principal centro de poder público del departamento. E incluso, se tenía previsto instalar una escultura que nunca se concretó. En otras palabras, le hicieron perder el tiempo al artista que la estaba diseñando.  

Dicha remodelación se enmarcó legalmente en el contrato de obra No 047—2018— cuyo tiempo de ejecución se tenía previsto para 60 días calendario. Es decir, desde el 1 de noviembre hasta el 30 de diciembre de 2018.  

Sin embargo, el primer modificatorio del contrato se hace el día 27 de diciembre de 2018. Y se le otorga al contratista 30 días más, es decir, pasa de 60 a 90 días, arguyendo que han sido las intensas lluvias de los meses de noviembre y diciembre que han dificultado la ejecución de la obra. Por lo tanto, hay la necesidad de crear nuevos ítems que debió ejecutar el contratista en el momento de la demolición por no encontrarse contemplados en el contrato.  Entonces para el 29 de enero de 2019, los quindianos debíamos de haber gozado de un nuevo entorno. Pero las cosas no son siempre como uno las piensa. 

El 24 de enero —2019—, se suscribió un acta de suspensión de la obra por un término de 5 días. Por razones mayores a la conmemoración de los 20 años del terremoto. 

Luego, el contrato se le hace un segundo modificatorio. El 3 de febrero de 2019 —día no hábil por ser domingo— se concreta. Y se le dan 52 días más de plazo al contrato. Estábamos hablando de 142 para que el contratista entregue lo pactado. El 26 de marzo sería el día final. Y el 1 de marzo del presente año, se hace un tercer modificatorio—parece una historia sin fin— y se le adiciona al mismo contrato $39.809.670 quedando como valor total a ejecutar $662.051.720. 

Y la historia sin fin lo que evidencia es la absoluta improvisación y la falta de planeación por parte de la gobernación del Quindío. Y sobre todo, como si gobernar fuera un juego, permitieron adicionar tanto en tiempo como en valor a un contrato ya vencido. Omitieron el principio de anualidad. Entre otros asuntos que los entes de control deberían de profundizar. Por ahora, tanto el suscrito, como la veeduría en defensa de la gente, en este caso Néstor Fabián Herrera, no daremos brazo a torcer, y por el contrario seguiremos denunciando con más fuerza la corrupción del gobierno de Carlos Eduardo Osorio Buriticá y sus amigotes. —Ver contrato y modificatorios—.  


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