Jueves, 21 Nov,2019
Opinión / JUL 25 2019

La información como valor académico

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Desde que asumió la rectoría le ha resultado difícil mantener los altos estándares de calidad formativos, de investigación y proyección social de la Universidad Nacional de Colombia. Como distinguida investigadora y directiva universitaria, la doctora Dolly Montoya Castaño, expresa sus ideas claras y precisas. 

Conversé con ella a través de lo escrito en su columna La evaluación del quehacer universitario, publicada por El Espectador, 20 de julio de 2019. La creí sentada en su escritorio y a través de preguntas conversamos sobre la evaluación universitaria.

Doctora Dolly, sin la evaluación sistemática y la presentación oportuna de información, las universidades tienen poca alternativa de mejorar sus funciones misionales. ¿Cuál es el principal objetivo de la evaluación en la Nacional? Dependemos de sus resultados y nos va bien en todos los criterios de evaluación. El de “valor agregado consolidado” compara los resultados de las pruebas Saber 11 de los admitidos con aquellos de Saber Pro al graduarse. Este indicador evidencia que nuestra universidad es la institución de educación superior que más hace crecer y evolucionar a sus estudiantes. Por ello, hemos logrado que seamos la primera en lograr una acreditación por 10 años.  

El reconocimiento como universidad de alta calidad en los diferentes modelos nacionales o rankings internacionales es solo una consecuencia natural de nuestra labor cotidiana.

Los llamados rankings, aunque no todos de calidad académica reconocida, sirven para medir el lugar que ocupa cada universidad en el país y en el mundo. Pero si solo se entrega el dato, sin establecer comparaciones, la información niega el espíritu universitario de la evaluación y por lo tanto de las acciones de mejoramiento. ¿Cómo está su universidad? Claro, varias universidades manejan los datos de los rankings y los presentan incompletos para manipular la información y eludir responsabilidades. Según Scimago nuestra universidad está en el puesto 589 entre las instituciones de investigación en el mundo, 17 de la región y primera del país.

¿Tiene información de otros rankings? Por supuesto. El Ranking of World Universities nos evalúa como 746  del mundo, 21 en la región y primera de Colombia. Esta información supera el  mero dato porque permite valorar, respecto de otras universidades,  qué tan bien o mal estamos. Un ranking es solo una referencia académica, porque no alcanza a valorar el conjunto de la misión universitaria en el desarrollo de las regiones y la construcción de nación.

Perfectamente claro. Decir, por ejemplo, que entregamos $34 millones como apoyo a estudiantes semilleros de pregrado, resulta importante como dato, pero dista de ser información para medir el impacto de la investigación. Es necesario valorarlo en relación con el número total de estudiantes y los semilleros por facultad y programa. Igual ocurre con las publicaciones. ¿La Nacional cómo va? Muy bien. En 2018 presentamos 2.200 publicaciones científicas, artísticas y sociales, representaron el 20% del total del país. Según Scopus, el 54% de autores y publicaciones científicas de Colombia fueron originados en la Nacional.


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