Opinión / JUL 09 2020

La necesaria fantasía

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A propósito de su más reciente libro, Medio siglo con Borges, Mario Vargas Llosa recordó recientemente en una entrevista con la periodista Leila Guerriero, la que para él fue una de las charlas más deslumbrantes del argentino a la que pudo asistir. Se trata de la conferencia La literatura fantástica, cuyo texto es uno de esos raros tesoros que por fortuna puede encontrarse en internet en una versión publicada en 1967. En ella, Jorge Luis Borges presenta un ilustrativo recorrido por los temas que, a su parecer, son los más representativos de ese género del cual fue devoto y en el que se inscribe una buena parte de su obra. La transformación, la confusión de lo onírico con lo real, el hombre invisible, los juegos con el tiempo y la presencia de seres sobrenaturales entre los hombres son expuestos por el autor de Ficciones, con ejemplos precisos de literaturas de diferentes tiempos y latitudes, haciendo gala de su vasta erudición como lector universal. 

Al final de la charla, Borges lanza dos preguntas que cobran gran sentido en estos tiempos aciagos, donde la humanidad parece descolocada y necesitamos más que nunca revalorizar la imaginación como herramienta de cohesión cultural y social, como antídoto contra la mezquindad y paliativo para el dolor de mundo. Pregunta Borges: “¿En qué reside el encanto de los cuentos fantásticos?” Responde: “…reside en el hecho de que, siendo fantásticos, son símbolos de nosotros, de nuestra vida, del universo, de lo inestable y misterioso de nuestra vida...” Para la segunda pregunta, más profunda y que Vargas Llosa recordó admirado, el autor no aventura respuesta y con ella cierra el texto: “¿El universo, nuestra vida, pertenecen al género real o al género fantástico?”. 

Evadirnos de la hostil realidad y aterrizar en otros mundos son claramente posibilidades de la literatura fantástica, pero no se reduce a eso. Poner en palabras la complejidad de nuestras vidas, remarcar la necesidad de creer y entender lo que nos rodea, explorar y soñar, la pulsión por contar y comparar para tratar de explicarnos lo inefable, son aspectos inherentes al desarrollo de las literaturas, no solo fantásticas, sino de todos los géneros. Podemos entender tanto sobre el comportamiento humano en las sagas de El señor de los anillos y Harry Potter, como en Crimen y castigo, y Madame Bovary. Los cuentos tradicionales y de hadas compilados por los hermanos Grimm ahondan de igual manera en la sicología de personajes de distinta condición como los cuentos realistas de Chejov.

La escritora alemana Cornelia Funke, invitada a la sesión virtual de apertura del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Pereira, nos recordaba que como autora para los pequeños, nunca ha perdido el asombro por el mundo, por la belleza y el terror de este, y a los 61 años se siente como una “espía de los niños en un mundo adulto”. Para los niños la fantasía y la imaginación son parte del equipamiento que les permite disfrutar la vida sin restricciones, nunca deberíamos prescindir de ellas.


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