Opinión / MAY 30 2020

La Yata

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El alias de la Yata nace por las iniciales de sus nombres y apellidos –Yenni Alexandra Trujillo Alzate–. Es la consentida de papá Jorge: empresario de cueros y ganado en Calarcá, Quindío. 

Fue concejala de su municipio. Y en 2015 ganó las elecciones de alcaldía: 9.190 votos la eligieron como la alcaldesa de Calarcá. Inició tímidamente su mandato. Y a los pocos meses traicionó a los que la ayudaron a conseguir lo que tiene hoy día. Su poder político tenía el objeto de armar un grupo político aparte. Y en ese entonces, conforme iban pasando los meses, su poder crecía como espuma.  

Tiene un círculo de amigos que protege con total interés, Alejandro Vásquez Jaramillo es uno de ellos. Luego, su tío político –Abelardo de Jesús Echeverri Penagos– es la adoración para ella. Es como su segundo padre. Tanto ha sido su vínculo que, en el año 2016, la Yata, le compró a él, por concepto de útiles de aseo y cafetería, la suma de $36.041.600. Hábil es ella porque ponía a firmar los contratos a su delegada Marbel Luz Ospina. 

El supermercado El Progreso, propiedad comercial del tío de la exalcaldesa de Calarcá, comenzó a tener importante protagonismo en su gobierno: en el año 2017, le compra de nuevo $29.150.000, por concepto de útiles de aseo y cafetería. Y el tío, calladito. En el año 2018, vuelve a firmar una orden de suministros por valor de $23.874.709. 

En octubre 27 de 2019, Luis Alberto Balsero Contreras había sido elegido como alcalde para el periodo 2020-2023. Y para despedir su gobierno, entre los meses de noviembre y diciembre de 2019, la exalcaldesa de Calarcá le compra al supermercado de su tío, entre elementos de aseo y mercados para personas víctimas del conflicto, la suma de $34.887.231. En total el tío recibió por los 4 años: $123.952.940. 

El tío omitió denunciarla ante la Procuraduría y la Fiscalía. O, por lo menos, para preguntar por qué la Yata le compraba tanto. 

Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas, gobernador de Quindío, premia a la Yata y la nombra su secretaria de Salud departamental. Sin embargo, antes de la pandemia, la exalcaldesa comienza a tener diferencias con el alcalde Balsero: el matrimonio político se vuelve añicos. Se trata de un círculo político muy peligroso en cuanto aquellos que no correspondan a las directrices de ella, deben ser eliminados judicialmente. Y de eso conoce el gobernador al pie de la letra, cuando se trata de falsos positivos judiciales con el fin de liquidar al otro. 

Usted gobernador tiene funcionarios infectados de corrupción. Y expertos en montajes judiciales. La Procuraduría y la Fiscalía se están equivocando en la teoría del caso que han construido contra Balsero. Existen las pruebas para demostrar la inocencia del acusado. Está historia judicial apenas inicia. 

Ver pruebas aquí 


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