Lunes, 24 Jun,2019
Opinión / MAY 12 2019

Ley moral y contexto social

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El ideal de ciudadanía supone romper inercias sociales y diferencias de estrato y categoría por convenciones impuestas en razón a privilegios, riquezas y apellidos. Allí  donde el trato entre personas pasa por la propiedad y la ostentación, es decir, por cómo se consume mundo y se hace prevalecer la mercancía como bien supremo, las desigualdades miden la libertad y la dignidad humana, y la fortuna, el arribismo y el estatus son lo que predominan. De modo que los conflictos son por la propiedad y la lucha por hacerse a unas condiciones de vida que satisfagan la demanda social en ambientes competitivos y excluyentes. Pero como no hay espacio para que todos tengan igualdad de oportunidades, el asunto de las distinciones sociales no se resuelve y por el contrario se hace problemático en sus diversas formas.

 

El abismo social en civilizaciones subdesarrolladas es cada vez más palmario y parece que no hay forma de superarlo, por eso, en la procura de un lugar en la sociedad, la gente que carece de recursos opta por aquello que le brinde oportunidades de trabajo y manutención. Una de ellas es la ocupación del espacio público con ventas callejeras. ¿Qué hacer al respecto? ¿Privilegiar al individuo de la venta callejera en una sociedad que lamenta la ocupación del espacio público, o imponer el imperio de la norma a costa del detrimento de otros derechos?  ¿Derecho al trabajo de gente que no cuenta con otra forma de subsistencia, o el disfrute del espacio público sin interferencias de ningún orden? 

En los derechos se abre un debate en razón al cumplimiento del código de modo indefectible y soberano, o si se tienen en cuenta factores concomitantes y razones prácticas, dado que la venta callejera resuelve en parte la demanda de empleo y compensa un mínimo las necesidades vitales. Es “ley moral en contextos de vida pragmática”, en la que cuentan la dignidad y las libertades individuales para el mayor número de personas, y una vida amable y feliz sin discriminación alguna. También está la economía y la forma en que una sociedad asegura y administra la riqueza. Si hay concentración de la propiedad y el dinero fluye y se acumula en pocas manos, será muy difícil una sociedad capaz de resolver sus problemas. La ley moral depende asimismo del enfoque y por cómo se articula a una ética. Una ética del deber da prioridad al disfrute colectivo del espacio público por encima de cualquier otra consideración, mientras que una ética de las consecuencias observa y privilegia la “ley del rebusque” por cómo la gente satisface unas necesidades que de otra forma le será imposible. La ley moral es una cuestión social que se replantea en sus fundamentos y realidad.   

 


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