Opinión / MAY 04 2020

“Los canallas de las buenas causas”

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Proliferan por estas épocas de emergencias los dudosos “líderes”, político-negociantes, que andan por ahí, como en las campañas, dando mercaditos a la gente necesitada, cositas, ayuditas, porque no son otra cosa, pero, obviamente con videos y fotografías a bordo y comentarios precocidos a pie de imagen, posando de misericordiosos. Incluso algunos con voz trémula se declaran abanderados de las causas de los desvalidos, de los pobrecitos, de los peluditos, de los peladitos y de otros “itos”, otros, con la cámara prendida, eso sí, con ojos vidriosos de ternero degollado, agradecen al cielo el haberles insuflado tanto amor por su comarca.

No se trata de descalificar las ayudas solidarias a tanta gente que lo necesita, pero yo prefiero un concejal, un diputado, un parlamentario o un candidato haciendo control político, que es su tarea y que tiene una dimensión inmensa, aunque muchos no lo quieran entender, que andar actuando como apóstoles del asistencialismo. 

Una de dos, o se dan apoyos y ayudas humanitarias por una virtud de servicio y de solidaridad o se hace show de caridad con la aviesa intención de conseguir, por esa vía sinvergüenza, que los elijan. Fácil saberlo, el que, detrás de un cargo de elección popular o de un interés político personal, da mercado, está pensando en su próxima elección. 

De no ser así, por qué no lo hacen sin fotos ni videos. No se puede olvidar lo que aprendimos desde niños: cuando se trata de ayudar, “que una mano no se dé cuenta lo que hace la otra” nos dijeron siempre,  parte de la virtud del dar reside en el anonimato, el ayudar sin pretender recompensa.

La tarea del político es mucho más importante y más rentable socialmente que una panela o unas libras de arroz. Si  a estos ‘altruistas’ les preocupa la  suerte de la gente y el bien común, por qué no emplazan a los culpables de tanta corrupción administrativa, por qué no denuncian el inicio de las campañas políticas auspiciadas por funcionarios públicos aprovechando esta situación de crisis… Hay tantas cosas que decir. 

También esas prácticas esconden la falta de propuestas, de ideas, porque la política es otra cosa, que tiene que ver con las proyecciones de futuro, con la interpretación de la realidad que permita desentrañar el alma de lo que está necesitando una sociedad... pero no, es más fácil regalar cositas a la gente, para que coman hoy y preserven el hambre de mañana, tarea de políticos mediocres, de vivos, de mercaderes.

Esos políticos del mercadito, no le están sirviendo a la gente pobre, se están sirviendo de la gente pobre, porque si no existiera esa pobreza no tendrían como escalar políticamente, aprovechan la miseria, la necesidad para posar de filántropos, cuando solo tienen intereses particulares.

Como dice Javier Cercas, de quien tome prestado el título de este artículo, toda buena causa tiene sus canallas.

 


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