Martes, 12 Nov,2019
Opinión / OCT 18 2019

Los tres libros

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Este episodio de la vida real sucedió así: en un pasillo por el cual circulaban los cientos de participantes del Congreso Nacional de Historia en Armenia, el pasado 3 de octubre, me encontraba tratando de responder a la pregunta de un amigo antioqueño, quien quería conocer mi versión sobre los libros que se habían utilizado para la enseñanza de la historia en Colombia en el siglo pasado.

En realidad, la inquietud concreta consistía en saber si el libro de historia de Henao & Arrubla todavía se usaba o, por lo menos, si había un sucesor. En esos momentos pasó por mi lado un miembro de la academia quindiana a quien agarré del brazo y, sin muchos preámbulos, se lo presenté así a mi colega de Medellín: “Mira, este es el autor de la Historia socioeconómica de Colombia, en compañía de la historiadora Margarita Peña, un libro de culto que cubrió esta asignatura de bachillerato por varias décadas al final del siglo XX”.

El tímido Carlos Alberto Mora Buitrago bajó los ojos, se ruborizó un poco, pero no atinó a negar que ese libro suyo cobijó la enseñanza de historia en Colombia por un largo lapso con la bendición del ministerio de Educación de su época. Muchísimas ediciones y ejemplares salieron de las imprentas de Norma entre 1983 y 2002 en un formato de fácil lecturabilidad, ilustrado con mapas, cuadros, índices, dibujos, borradores cartográficos y fotos antiguas y de actualidad. Alguien decía que el famoso texto del mexicano Daniel Cossío hubiese podido ser una referencia de Mora para elegir el formato más apropiado para la enseñanza.

Lo que Mora Buitrago suele omitir de sus trabajos en torno a este libro es la verdadera noticia del mismo: en un debate del senador Álvaro Gómez Hurtado al ministro de Educación durante el cuatrienio de Barco, el político levantó la mano con el libro de Mora diciendo que era una obra comunista y por lo tanto que el ministro conservador debía retirarlo del mercado y, por supuesto, de las aulas escolares. Así se hizo y el libro, hasta la actualidad, pasó a las páginas de un índice conservador que se llevó de calle a otras obras, como los libros de Vargas Vila, acusadas de pecados de los que habría que salvar a los jóvenes.

Mi reflexión personal va un poco más allá de la anécdota: terminado el reinado del libro de Henao & Arrubla, sobre el cual se han dicho muchas cosas, fue el momento de la Historia socioeconómica de Colombia en las aulas escolares. Y ahora, uno de los ilustres visitantes al Congreso de Historia, Jorge Orlando Melo, ha escrito Historia mínima de Colombia, que cubrirá la enseñanza de la historia por muchas décadas más. Estos tres libros, más el de Salomón Kalmanovitz sobre el mismo tema publicado hace unos años, son un estupendo abrebocas histórico a la realidad económica y social del país.

Creo que la inquietud de mi amigo antioqueño quedó despejada y que nosotros también podemos encontrar, con estos testimonios, el pretexto para hacerle un reconocimiento a quien no puede ya ocultar sus verdaderos y eruditos aportes a la historia de Colombia. Mora Buitrago vive por estos andurriales y no solo es un emblemático amigo de la academia, sino un investigador que aprecio y respeto.


Jaime Lopera Gutiérrez

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net