Editorial / AGO 03 2020

Matrícula cero

Por un semestre, para que no haya deserción universitaria, es posible esta medida pero también las alcaldías deben sumar a lo que ya aportaron gobierno nacional, gobernación y universidad.

Matrícula cero

Cada estudiante de la Universidad del Quindío que este semestre no se pueda matricular, porque no tiene los recursos para hacerlo producto de la crisis económica generada por la pandemia, corre el riesgo de aplazar indefinidamente su sueño de ser profesional, de aspirar a más y mejores oportunidades para el cumplimiento de las metas de su proyecto de vida, será además una frustración familiar y una cuenta de cobro más con la vida que produce rabia y desconfianza. Por eso es fundamental que quienes así lo han planeado puedan sacar adelante sus estudios de educación superior. 

Invertir en la formación académica tiene la mejor rentabilidad social y por eso, uno de los más grandes esfuerzos de los padres de familia y del Estado es garantizar educación de calidad con la mayor cobertura posible y a los menores costos. Ojalá en los planes de desarrollo, departamental y municipales, esté reflejada la nueva realidad del acceso a la educación superior en tiempos de pandemia y pospandemia.

Acá ya el gobierno nacional, el gobierno departamental y la Universidad del Quindío pusieron, faltan las alcaldías. Alcanzar la gratuidad en la educación superior pública, así sea por un semestre, no puede ser única y exclusiva responsabilidad de la Uniquindío, que dicho sea de paso es, según el observatorio de universidades, es la cuarta universidad pública del país que menos transferencias recibe del Estado.

Para el semestre que se avecina,  el plan de auxilios de matrículas en la Universidad del Quindío asciende a $5.960 millones, de los cuales $2.960 millones fueron aportados por el gobierno nacional y a los que hay que sumar $1.200 millones que pone la universidad local según su plan de auxilios a matrículas. También se contabiliza en esta bolsa común lo de gobernación del Quindío, vía regalías, que son $1.800 millones para dotación TIC y fortalecer el modelo de alternancia. ¿Y las alcaldías de los diferentes municipios quindianos?

No es mucho el recurso que deben aportar los alcaldes para facilitar que haya una matrícula cero en medio de esta emergencia mundial. Cada uno ya tiene la carpeta y sabe cuánto necesitan aportar. Acá, como en el popular juego de la pirinola, todos deben poner. Hay municipios que con solo $16 millones harían posible que los estudiantes uniquindianos residentes allí no tengan que pagar un solo peso por matrícula, garantizarían que esos proyectos de vida continúen y de paso le quitarían un gran peso de encima a esos padres de familia hoy amenazados por el desempleo y los bajos salarios. Ya el alcalde de Cajamarca lo hizo y por eso lo tienen en un pedestal, terminó beneficiando a 31 estudiantes de esa localidad matriculados en la UQ y no tuvo que destinar más de $20 millones.

La Universidad del Quindío es una institución certificada de alta calidad, con un campus envidiable, una buena nómina profesoral y la mayoría de programas académicos también certificados. Vale la pena que los alcaldes destinen de sus recursos una pequeña partida para que la matrícula cero, por un semestre por lo menos, sea posible y darle ese regalo a la población estudiantil que en representación de igual número de familias ven en la educación superior púbica una meta capaz de transformarles para bien sus vidas.

 

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