Opinión / JUL 15 2020

Minervas desempleadas

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A doña Martha, una indígena del Cauca, le tocó salir de un momento a otro de su tierra ya que a su hija, una «india hermosa», los hombres empezaron a mirarla indebidamente y el miedo a que le hicieran algo a «la luz de sus ojos», le impulsó a explorar caminos que no tenían certidumbres vitales. Sin embargo, al pasar de los días y al ir de ciudad en ciudad, la realidad la enfrentó con una criatura que carcome al ser humano por dentro y que golpea a millones de colombianos en estos momentos: el desempleo.

Pasando por Popayán, Cali y Armenia vivió en carne propia todo el drama humano que padecen los cerca de 5 millones de desempleados que actualmente tiene Colombia, según las últimas cifras entregadas por el Dane. Además, estas también reflejan que la tasa de desempleo en el país afecta más a las mujeres —18,4 %— que a los hombres —11,9 %—. 

Por esto, doña Martha recuerda que esta etapa la vivió con profundos sentimientos que la marcaron para siempre. Muchas veces, según ella, caminaba sin rumbo, con el estómago vacío y sobre todo con la angustia de llegar sin dinero a la casa en donde le esperaban sus hijos y su madre.

Es en estos momentos en donde —la presión por no tener un empleo, un ingreso y una estabilidad para sobrevivir— las emociones empiezan a generar incertidumbres que rayan con los pensamientos más pesimistas que un ser humano puede fabricar. O así lo vivió Sara, una joven de 25 años que en su etapa de desempleada empezó a sentir estrés, miedo, frustración y algunas veces un sentimiento de desconsuelo por no poder conseguir un empleo acorde a la carrera universitaria que estudió durante cinco años de su vida.

Por su parte, Diana y Valeria recuerdan que los días y las noches sin empleo se hacían eternas mientras las preocupaciones por el alimento diario y el pago de los servicios públicos, incluso de las ‘culebras’, no daban tregua. La constante tensión entre el miedo del mañana y la esperanza por un futuro promisorio hizo mella en el espíritu combativo de estas incansables mujeres. 

Sin duda alguna, es más fácil afirmar que el desempleo no tiene distinción alguna con las cuestiones de género. No obstante, en este país tan desigual, el que las mujeres sean las más afectadas por el desempleo, tiene un significado muy disiente en cuanto a la falta de equidad. 

Ojalá en medio de estos tiempos tan difíciles a nivel económico, las oportunidades laborales afecten positivamente a todos por igual. Ojalá que mengüen las lágrimas silenciosas que se escapan cuando la desesperanza se quiere apoderar de una vida materializada en una carpeta, en una foto y en unas hojas que muchas veces se llaman ‘Minerva’.


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