Martes, 15 Oct,2019
Opinión / AGO 03 2019

Mirar desde la cordillera

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Para los que nacimos y crecimos en el Quindío, no pasa un solo día sin que nuestra mirada se encuentre con las verdes montañas de este hermoso ramal, de la cordillera central, lamentablemente, cada día que pasa, poblándose del fastidioso plástico, desdibujando un paisaje, como pocos en muchos kilómetros a la redonda. 

Me imagino que pensaron los aborígenes de estos entornos cuando llegaron al filo de Peñas Blancas y con la mano en la frente —tapándose ese sol canicular como estos de agosto— observando esta La Hoya del Quindío. 

El Bloque de municipios del Eje Cordillerano —Calarcá, incluidos sus corregimientos de La Virginia y Barcelona, Córdoba, Pijao, Buenavista, Génova, Caicedonia y Sevilla— está destinado a ser un polo de desarrollo turístico diferente, dadas sus cualidades únicas si se las compara con el resto de los destinos que componen el PCC, RAP, o como siempre se lo ha llamado, Eje Cafetero. Estoy de acuerdo en dedicarle una atención especial a este destino, exhortando a nuestros dirigentes a identificar plenamente algunas características únicas: Ubicación, la razón de ser de sus habitantes girando en torno al cultivo del café, el plátano, y habrá que admitirlo, el no tan querido aguacate hass. 

En la pasada reunión convocada por la Ccaq el 23 de julio, pude constatar el interés de todos los asistentes, entre ellos algunos funcionarios de alto rango del Quindío y del norte del Valle del Cauca; me identifico con ellos al buscar entre todos generar un agregado turístico basado en los atributos que deben ser la razón de ser: turismo inclusivo, sostenible, no masivo, eco turístico, conservador de la cultura de nuestros campesinos y otros atributos más. 

He tenido oportunidad en varias ocasiones de conversar con turistas extranjeros y ellos se reafirman en decir que este es el modelo que recomiendan para los muchos viajeros que nos visitarán, siempre y cuando sepamos transmitir bien el mensaje/promoción a los turistas objetivo. 

El Eje Cordillerano como está concebido, ofrece a las corrientes turísticas que en pequeños grupos nos vendrán a visitar entre otras manifestaciones como estas: café, cultura cafetera, manifestaciones musicales, ferias y fiestas pueblerinas, alojamientos en las fincas, mitos y leyendas, avistamiento de aves y de flora y fauna, paseos en los emblemáticos Jeeps, paseos a caballo, recorridos en bicicleta.

Sigo apostando mis restos a Pijao con su producto único cual es Cittaslow, a propósito, los invito a buscar en internet Cittaslow; verán, es una experiencia única, dirigida a un turista de una calidad única; les va a encantar el concepto. 

Con respecto a Génova, por ser el destino más retirado de  Armenia, tiene unas grandes posibilidades de desarrollar un producto turístico único, basado en naturaleza, tradiciones y expresiones arquitectónicas; acepto invitaciones de sus dirigentes para que conversemos sobre este tema. 

Por último, veo en unos años este entorno cordillerano visitado por 80% extranjeros y 20 % nacionales. Para reflexionar: es mejor un turista de Un Millón, que 10 de $100.000. ¡Vamos a por los primeros!

Hasta la próxima.

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