Miércoles, 22 Ene,2020
Editorial / DIC 09 2019

Nuestra conversación

Afinar los acuerdos locales con sentido de territorio sería ganar terreno ante el gobierno nacional, a la hora de articular nuestro diálogo, nuestra conversación, con las aspiraciones del Comité de Paro y las oportunidades que pueda plantear la Presidencia.

Nuestra conversación

En días pasados recalcábamos la importancia de extender la propuesta de Diálogo Nacional a Diálogos Locales, esto en marco del ejercicio de aproximación que adelanta el gobierno nacional con el Comité Nacional de Paro.

Un poco las disquisiciones lingüísticas y semánticas de si se hacían prosperar diálogos o conversaciones ha dilatado la esencia de sus agendas, contenidos y posibles alcances. Lo cierto de esta apuesta comunicativa de saberes y de ecuaciones debidas de hablar y escuchar, es decir, la aritmética informativa de los emiso-receptores, no puede perderse ni refundirse en medio de las tensiones, cálculos y aproximaciones que hacen las partes.

Lo que sí se puede adelantar, y ganaría el país, y para el caso nuestro, la región, es un primer ejercicio de diálogo o conversación exponencial entre los distintos actores del territorio que tienen interés no sólo en los 13 puntos contentivos del pliego o propuesta del Comité de Paro, sino que se puede hacer extensiva la agenda a otros puntos del interés local, departamental o regional que sin duda, le importan al gobierno central, y que de alguna manera ya se han venido ambientando en los talleres Construyendo País y en algunas reuniones con gremios y con los mismos congresistas.

Si hay algo en lo que se ha avanzado poco a poco es la formulación peticionaria al gobierno nacional. Las mesas de trabajo de distintos comités preparatorios de las visitas presidenciales, de los eventos ‘Armenia cómo vamos’ y los dispositivos informativos, estadísticos y financieros que se le han entregado a los gobernantes electos, son productos juiciosos que bien organizados y articulados pueden ir ‘encuadrando’ el portafolio o paquete sustantivo de la Hoja de Ruta que reclama la región, que reclama el Quindío y desde su corazón palpitante: Armenia.

Las distintas expresiones de la dignidad social y ciudadana, desde los sindicatos, los movimientos estudiantiles y universitarios, ONGs, colectivos sociales, minorías, partidos políticos, universidades, institucionalidad, Iglesias y el propio Monseñor, Carlos Arturo Quintero, orientando con su sabiduría pastoral y periodística, entre otros tantos, puede permitir que haya una sinergia que conduzca a unas solicitudes cada vez más sustanciales y representativas, pero que hagan parte del genuino interés colectivo y no de parcialidades que quedarían representando asuntos fraccionados y no la apuesta integral holística y estratégica que requieren el departamento y su capital.

Todo el estamento gremial, que ha venido haciendo su trabajo de consolidación de propuestas, la academia acotando sus proyectos disruptivos y de profunda renovación en distintos ámbitos de lo que serán los gobiernos locales, las distintas vocerías ciudadanas y en sí toda la expresión manifestante del Quindío, que desde su indignación lleva años encaminando sus voces de molestia, angustia y prioridad, pero que apenas ahora ha venido encontrando la convergencia necesaria como para que una acción común, con talla nacional e internacional, pueda empezar a abordar la problemática nuestra con el enfoque, la acción y la dimensión que requiere.

A construir Causa Común. A demostrar que la sinergia quindiana es superior a sus diferencias políticas.

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