Opinión / JUN 02 2020

Nuevas estrategias

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La semana pasada incluí en el tema sobre el desempleo la cifra de 60 millones de desempleos ocasionados por la pandemia, de acuerdo con datos del Banco Mundial, debe entenderse como una cifra global para todos los países, como bien lo observó el estudioso y académico Oscar Jaramillo García; desde luego estamos atravesando el peor trimestre de nuestra historia, un fenómeno parecido a la Gran Depresión: “(…) Lo que nadie esperaba era la extraordinaria generalidad y profundidad de la crisis que se inició, como saben incluso los no historiadores, con el crac de la bolsa de Nueva York el 29 de octubre de 1929” 1, sin que ello signifique que nos vamos a estancar eternamente.

En esta época, tenemos una fuerte caída del PIB y una disminución de los empleos formales por la quiebra de muchas empresas que van a quedar a la vera del camino, algunas de ellas por el prolongado cierre ordenado por los gobiernos; en todo caso, el último trimestre de 2020, podría significar una pequeña reactivación, para preparar, desde ya, el año próximo para la nivelación de las economías mundiales.

La reapertura gradual por sectores productivos viene funcionando con cierto éxito, y con datos del ministro Restrepo, contamos con mil empresas en funcionamiento y se anuncian ventas de tiquetes a partir de julio y vuelos internacionales a partir de septiembre; el gobierno actúa con mucha cautela porque las cifras del virus así lo exigen, pero llama la atención que un renglón como los restaurantes —que ya funciona en España e Italia con los correspondientes protocolos— no pueda abrir en Colombia con las condiciones mínimas.

La atención a los sectores más desvalidos se ha hecho bien y con suficiente premura con una cifra cercana de 8 millones de familias, un trabajo portentoso de las agencias del Estado para este trimestre espantable.

Por fortuna las familias cafeteras han recibido una pequeña bonanza gracias a los precios del grano en estos meses, favoreciendo a quienes mantuvieron su vocación agrícola histórica con el café, el producto más agradecido en tiempos de vacas flacas, en mi criterio, un error histórico la disminución de hectáreas sembradas, por su significado en plata contante y sonante para los campesinos.

Pero como señalé en anterior nota, debemos hacer gala de nuestra inmensa capacidad de resiliencia y del coraje de nuestros antepasados, que llevamos en la sangre, quienes con dificultades sin cuento y variadas adversidades, crearon riqueza y empleo, colonizando unas tierras feraces, inhóspitas, impenetrables y forjaron la linda y bella nación colombiana. Con ese ímpetu, con ingenio e inteligencia, saldremos adelante.

1 Hobsbawn, Eric. Historia del siglo XX. 2013. Editorial Planeta.614 páginas.

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