Jueves, 14 Nov,2019
Opinión / OCT 23 2019

Objetivos en la crianza

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Hay un momento en el proceso de pautas de crianza donde se pueden conciliar las conductas con nuestros hijos, hacerlo es benéfico para la relación familiar y la comprensión del proceso. A este momento lo podemos bautizar como contrato de padres e hijos y consiste en un tiempo familiar donde se pactan las reglas del juego.

Cuando como adultos ingresamos a un trabajo firmamos un contrato que estipula las funciones que debemos llevar a cabo en cada momento del proceso laboral, si el contrato es claro tendríamos conocimiento de los horarios, funciones específicas, salario y reglas de convivencia con los otros, esto además ayuda en la construcción de bases solidas y regulación de la conducta en la empresa.

La sugerencia con las familias es tener este espacio donde de forma lúdica se estipule el proceso, yo recomiendo hacerlo por medio de una cartelera, tablero o corcho que sea visible para el niño, este se puede dividir en tres columnas, en la primera, las reglas donde tenemos en cuenta todo lo referente al respeto, la convivencia y aceptación; la segunda es para las tareas de la casa donde ubicamos actividades que hagan partícipes a los niños del funcionamiento del hogar, por ejemplo, tender la cama, recoger la ropa, organizar los juguetes; y la tercera es el diario donde ubicamos cada acción que debe realizar el niño en cada momento del día, esta última debe ser con un horario específico que regule la acción del niño en cada momento del día, por ejemplo, levantarse —7:00 a. m.—, bañarse —7:15 a. m.—, ir a dormir —9:00 p. m.—. 

Recordemos ser lúdicos en la construcción del ‘contrato’, este puede tener dibujos, recortes de revista con cada actividad planteada, además si el niño no conoce el reloj podemos utilizar procesos de asociación dibujando un reloj en cada una de las actividades y enseñándole a asociar la hora real con el dibujo para regular automáticamente la acción.

Al final de la realización del contrato se debe firmar simbólicamente, la firma se hace por parte de los padres y el niño como compromiso frente a cada acción.

Después de realizar el tablero y tener en cuenta las tres columnas, se debe dejar al frente de cada una un espacio donde se ponga un punto o carita feliz con cada acción positiva que tenga el niño teniendo en cuenta el horario y cumplimiento, solo utilizaremos puntos por las acciones cumplidas y no se realizará refuerzo negativo ni utilización de caritas tristes.

La importancia del contrato es que los padres realicen un seguimiento constante que puede ser todas las noches donde se evalúe el proceso diario y se tenga en cuenta el cumplimiento para felicitar al niño por sus logros, recordemos que se aprende más cuando utilizamos refuerzos positivos y tenemos en cuenta los acercamientos que tiene el niño frente al objetivo conductual. 

 


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