Sabado, 07 Dic,2019
Opinión / OCT 18 2019

Otro destino para Calarcá

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Es muy difícil para los quindianos salir a votar. Votamos por el padre Carlos Eduardo Osorio, y si bien se paró la cascada de corrupción, dos hechos oscurecen su gestión: en lo político ayudó a elegir a un congresista del Centro Democrático —el espeluznante chillido de la caverna—; y del otro, no controló la politiquería y el descarado amiguismo de algunos de sus secretarios.

Los calarqueños, por nuestra parte, nos alcanzamos a ilusionar con la joven y carismática Yenny Alexandra Trujillo, pero pronto nos arrojó a la cara sus intenciones: empezó a privatizar espacios y lugares públicos —parte de la galería, el parque Alto del Río—, y a hacer uso, como su mentora Sandra Paola Hurtado, de las más aberrantes técnicas de asedio y presión política.

¿Por quién votar? 

La asamblea departamental seguirá igual o casi igual, con la participación del núcleo politiquero del Quindío. Los concejos, enmarañados en las dinámicas de contratos y puestos públicos, será difícil renovarlos, porque el sistema electoral privilegia las transacciones por votos entre lideres y candidatos. 

En Calarcá, no obstante, existen candidatos que al menos representan mucha de la dignidad conservada en diversos ámbitos ciudadanos. Para el concejo municipal, si bien hay postulados algunos candidatos interesantes, me llama la atención el valor civil y la propuesta de Carlos Arturo Patiño, líder en el campo cafetero, en el comercio, y gestor cultural, quien tiene la intención de representar la honorabilidad y el civismo extraviados en los tejemanejes del sector público. Es un lujo de candidato y un magnífico ser humano.

Otro tanto estimo de los candidatos a la asamblea por Calarcá, Guillermo Gómez y Jorge Humberto Guevara, dos representantes idóneos. Guevara, a quien la administración municipal marginó, ha sido un férreo defensor de la cultura y del patrimonio del municipio. Los calarqueños debemos votar por Jorge Humberto.

Para la alcaldía votaré con certidumbre positiva. Si bien Fernando Moncada es un ejemplo de superación personal, su campaña, populista, no es interesante en propuestas. Sebastián Ramos, un audaz candidato, nunca cuajó entre la ciudadanía, más allá de un nicho juvenil que lo valora. 

Por Balsero, ya lo he dicho, no podría votar: es el candidato de la alcaldesa y recibe instrucciones del exalcalde John Byron Cohecha, de recuerdo infeliz por su desempeño en la época del terremoto y la reconstrucción. Su mandato fue perverso.

Votaré por Gonzalo García. Lo conocí en 1996 cuando, en un consejo de gobierno, defendía el carácter público de las Empresas de servicios de Calarcá, Emca, y dio su batalla para que así quedara. Jamás lo he visto salpicado por un escándalo en el sector oficial, y su honradez se refleja en su estilo de vida: un hombre tranquilo, sencillo, que comparte su existencia con una mujer notable como Luz Mary Rodríguez Arias, la mejor alcaldesa que ha tenido La Tebaida en varias décadas.

Gonzalo es un liberal de pensamiento y encuentra en la concertación y el diálogo sus mejores estrategias para tomar decisiones. Tiene experiencia administrativa y es el único que, de seguro, podrá recuperar para Calarcá los servicios públicos de manos de la empresa Multipropósito o de las ambiciones de algunos interesados. Así lo dice en su programa de gobierno, y él, lo sé, es un hombre de palabra.

Gonzalo es un gestor sereno, decente e incluyente. Y esas virtudes son requeridas por la ‘Villa de Baudilio’.

 


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