Opinión / JUL 04 2020

Pensando junto al virus 13

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Cepi es la asociación de fabricantes de vacunas más influyente del mundo. Su director, Richard Hatchett, fue el hombre que algunos años atrás recibió de Rumsfeld, republicano exsecretario de defensa de los expresidentes norteamericanos Ford y Bush, el misterioso encargo de diseñar y aplicar un escrupuloso plan para confinar en sus hogares toda la población estadounidense. Eslabón no tan visible de la pandemia, de alguna manera relacionado con cuanto, hoy por hoy, sobrelleva la humanidad. 

Una población estrujada de tantas maneras, con nuestros hogares como cárceles, sin opciones de trabajo, perdiendo precipitada nuestros derechos, cuando oficialicen las aperturas de sus jaulas suplicará por la vacuna a cualquier precio. Pagará por el remdesivir, de Gilead Sciences, cuanto le exijan. Esta trama del mundial sainete la integran, entonces, en primera instancia la empalagosa retórica pública, mediada por el incesante ametrallamiento sicológico que nos hacen los medios de información en manos de globalistas totalitarios reconocidos. 

En Colombia, Duque y su equipo de trabajo entre estos, dispuestos a formalizar la agenda económica, financiera, cultural y sociopolítica que marcha en la dirección impuesta por los Soros y los Gates, donde en lo sanitario serán válidos solo aquellos parámetros asignados por la Organización Mundial de la Salud. En lo financiero, legítimos solo los del Banco Mundial. Y en lo mercantil, lícitos únicamente los de la Organización Mundial del Comercio. En segunda instancia, en este caso dolorosa para millones de seres humanos, son los intereses, no tan visibles para los pueblos, donde no priman objetivos médicos para afrontar y contrarrestar la p(l)andemia, sino que prevalece la consolidación del proyecto político y financiero del globalismo. Grupos transnacionales imponen sus planes políticos y económicos sin nadie que los discuta ni se oponga a sus arbitrariedades. Mantenernos largo lapso cautivos es fundamental para doblegar las protestas y acciones críticas que se llevaban a cabo mediante demandas públicas multitudinarias. 

Quédate en casa. Protégete del virus, mientras te suspenden libertades fundamentales. Mientras nos imponen determinada jerarquización del mundo y la sociedad. Mientras te ajustas el bozal y seleccionas elegantes diseños. Uno diferente cada día, para selfis que subas a Facebook, para embrolladas videoconferencias o estados del WhatsApp. Nuestros miedos solo miran en dirección del virus. Respecto a su naturaleza, hay que observar hacia el laboratorio militar de Fort Detrick o el laboratorio de Wuhan. Ambos guardan respuestas que nunca se harán públicas y que tú, obediente en tu casa, encandilado por series de Netflix, sin despegarte todo el día del celular, no tendrás tiempo de averiguar. El confinamiento de personas sanas, no es medida de carácter médico, sino un factor para transformar las sociedades sustentándose en el terror, desinformación, pulverización de economías informales, cambios radicales de hábitos y el uso de poderes de excepción para silenciar voces disidentes.

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net