Viernes, 22 Nov,2019
Opinión / OCT 22 2019

Periodismo político

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El departamento del Quindío registra un caos total en su dinámica política, no se ha recuperado de un impacto relacionado con la corrupción administrativa, clientelismo o tráfico de influencias, cuando surge otro escándalo de mayores proporciones. 

Las grabaciones divulgadas ampliamente donde la aspirante a la alcaldía de Armenia Piedad Correal, hace una serie de comentarios relacionados con el presunto acompañamiento de la alcaldía a su candidatura —asunto del cual se ocupan los organismos pertinentes— pues la exdefensora del Pueblo viene sosteniendo que ese material fue editado y sacado de contexto, cuestión que no me compete calificar, ni juzgar; sé muy bien que eso le corresponde a las entidades del Estado. Es claro que desde hace muchos años se escucha con insistencia sobre las ‘maquinarias politiqueras’, entendidas estas como las estructuras de contratistas y funcionarios de gobernación y alcaldías, las cuales en un ejercicio abyecto con lista en mano y con presiones detestables son enfocadas hacia determinadas campañas; no podemos ser tan ilusos en creer que eso ocurre en otros departamentos y aquí no. Insisto, el confirmar o desvirtuar la participación o no, de la administración municipal en política, le corresponde a los organismos de control. El tema que no puede quedar en el aire es la referencia que la doctora Correal hizo de los periodistas a quienes llamó hp extorsionistas, no mencionó a ninguno en particular, generalizó, y es justamente eso lo preocupante, pues afirmar inclusive que su esposo Óscar Antonio intercedió para que les den algo en la alcaldía para calmarlos, es de lejos repudiable tanto del que extorsiona, como del que otorga o intercede para culminar la extorsión —si la hubo—. Es obvio que no debemos ocultar que existen posibilidades de que, situaciones así se estén dando, pues desde hace algún tiempo se escuchan voces insinuando presuntas presiones de periodistas en los medios de comunicación, a cambio de beneficios personales, lo que, de ser cierto claramente es extorsión; lo preocupante es que esos comentarios se quedan en eso, en el rumor aquel y nada más. En el caso de Piedad Correal, conociendo su trayectoria y su talante, es inexplicable el porqué no acudió a las autoridades pertinentes a denunciar a los periodistas que pretendían extorsionarla; aunque hay que hacer una precisión, no siempre quienes hablan en una emisora, en un canal de televisión o en escritos garrapateando algunas cositas, son periodistas; realmente algunos están lejos, muy lejos de serlo. Es urgente advertir que demasiada cercanía del periodista con el poder político puede ser tóxica para el adecuado y honroso ejercicio periodístico, pues se corre el riesgo de perder independencia y credibilidad; y el periodista no puede sacrificar ninguna de las dos, urge también saber por qué aún ninguna agremiación de periodistas se ha pronunciado sobre tan delicado tema, y si Piedad Correal logra llegar al CAM, qué relación tendría con la prensa regional en virtud de lo expresado por ella. 


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