Viernes, 22 Nov,2019
Opinión / AGO 15 2019

Pescador de oficio, entrenador de corazón

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hoy es otra cosa, su vida del domingo tiene nuevo objetivo. El sol de las 5:00 a. m. ilumina su canoa, parte hasta el sitio señalado, las olas del mar mecen sus sueños de ganar el campeonato, “lo primero es lo primero, hay que ganar hoy”, dice, y extiende su atarraya. Reza la oración: te rogamos San Pedro, tú que fuiste en vida pescador tanto de hombres como de oficio, te ruego me ayudes para conseguir una buena pesca. Espera dos horas y lleva tres peces para el almuerzo de su familia: la seño Tere, tres hijos y tres perros. Sus otros 15 hijos, como los llama, almorzarán en sus casas, antes de la reunión en la cancha de fútbol. 

Adolfo Montes López sale todas las madrugadas a pescar en el mar de Guacamaya, municipio de Tolú. Por encargo se dedica a cuidar, mantener y arreglar dos casas. A las 4:00 p. m. lo alertan los gritos y risas, son sus 15 muchachos que vienen a entrenar. Pero hoy es diferente, es domingo, y son las 8:00 a. m.; hay partido de campeonato en la cancha de Guerrero. La mayoría van en bicicletas y otros en moto. Adolfo viaja en su Honda para llevar apretujados en la parrilla a cuatro de sus estrellas, en cada uno de los dos viajes.

Los 1,75 metros de Adolfo lo hacen ver más bajo por su cuerpo grueso y fuerte. Cumplió la faena de la pesca y es hora de dirigir el partido. Satisfecho recoge las bolsas de agua, su sonrisa recuerda Elegía del niño marinero de Alberti: ¿Qué harás pescador de oro, /allá en los valles salados/ del mar? ¿hallaste el tesoro/ secreto de los pescados? En la distancia a la cancha piensa que su labor de entrenador es también de director técnico, sin olvidar su tarea de consejero y padre. 

Hace cinco años que se encargó del equipo, antes jugó fútbol, sin quién lo entrenara. “Los jóvenes de la selección Guacamaya tienen que quedar campeones, con mi dirección, dice, por lo menos ahora tienen quién los organice y entrene”. No sabe de dirección técnica, su oficio de corazón, lo que hace normalmente es pescar; por necesidad funge de albañil, carpintero, pintor y agricultor. “Soy todero, mejor dicho de oficios varios, explica, la pesca no da para sostener la familia”. 

A la extensa y hermosa playa de Guacamaya la acompañan altivas palmeras, también casas de recreo de familias del interior. Hay dos hoteles turísticos y varios sitios de alojamientos con precios diversos. El entorno se afecta, los nativos se aferran al trabajo que resulta de este nuevo contexto, y Adolfo decide comprometerse con el fútbol como alivio y orientación. “No solo entreno y dirijo los partidos, dice orgulloso, también motivo a los jóvenes a estudiar y a respetar tanto a los compañeros, como a los contrarios”. Llega a Mi Refugio, nuestro sitio de alojamiento. 

Lo espero en la entrada, corre, me abraza, y emocionado expresa: ¡home, ganamos 4 a 0! 


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