Opinión / JUL 08 2020

Plan Calarcá

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Un análisis del proyecto de plan de desarrollo 2020-2023 para Calarcá, daría para un acopio de observaciones, a estas alturas de su trámite, inútil. Consigno algunas notas sin pretensión diferente a aportar una visión ciudadana desde un enfoque de activación económica poscovid, no tenido en cuenta en la formulación del documento. 

El plan carece de atractivo para el grueso público. No proyecta novedades reales que convoquen el interés colectivo alrededor de un tema palpitante, de una audaz propuesta de desarrollo, de un proyecto de real incidencia ciudadana, limitándose apenas a cumplir con las normas. El introductorio objetivo general, segrega actividades ‘dignas de apoyo’, dejando de lado algunas de histórica presencia, otras emergentes. ¿Solo serán apoyadas la “productividad agropecuaria y turística integral y sostenible”? ¿Qué esperan entonces sectores como el transporte de carga, puntal socioeconómico del municipio durante casi un siglo; las pequeñas industrias, ya establecidas en el casco urbano, en sus afueras, en el parque industrial, en la actualidad en lenta consolidación, o el sector de comercio, importantes generadores todos de empleo y dinámica económica? En la visión, de nuevo se omiten los sectores ya citados. Un municipio como Calarcá, al igual que la capital del departamento, líderes en cifras de desempleo, con limitadas opciones a la mano, pero con enorme potencial de apertura hacia el país y al mundo, no puede renunciar a alternativas de desarrollo de probada eficacia en generación de labor humana. La relación del municipio con el sistema vial nacional, trascendental en su proyección futura, es otro de los aspectos ausentes. Cabría plantear un plan parcial de ordenamiento para el corredor Versalles-La Bella, considerando elementos como la variante sur en dos calzadas, parador turístico del Quindío, y el soñado centro integrado de servicios para el transporte de carga. 

Punto resaltable, la insistencia en la democracia participativa, el llamado a la sociedad civil, a la empresa privada, para sumar esfuerzos. Todos sabemos lo estéril de estos propósitos, apenas enunciativos; ojalá se transformen en hechos concretos; que la autoridad municipal resultante del presente desastre administrativo, superado el pandémico momento, logre ejercer un liderazgo creativo, incidente e integrador, en la sociedad calarqueña. En derechos humanos, habría que añadir: no existe mejor opción para materializar aspiraciones de minorías, que propiciar oportunidades de realización individual y social para todos. Superar el enfoque asistencialista para ofrecer en cambio posibilidades concretas de subsistencia y superación.  En parte alguna se reconoce un sector de especial vulnerabilidad e ínfimas condiciones: los inmigrantes venezolanos, presentes en nuestra realidad como otro sector de población. Muchos se han establecido como grupos familiares en hacinamiento, inestables en su conformación y permanencia; otros, han logrado cierta estabilidad laboral, productiva, sumándose a la dinámica local de consumo, de oferta de mano de obra y talento humano. Desconocer la realidad, darle la espalda, no es responsable.

 


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