Editorial / ABR 04 2020

¡Plop!

En pleno Estado de Emergencia Económica, el gobierno Nacional permite un alza en las tarifas de un servicio esencial.

En mal momento fue anunciado por la Empresa de Energía del Quindío, Edeq, el incremento de las tarifas por el servicio que prestan y cobran. La noticia sacudió a los quindianos. Mucho voltaje para un departamento golpeado históricamente por una alta tasa de desempleo y, como todo el país, sumergido en la incertidumbre social y económica. El alza había sido explicada desde el mes de febrero, época en la que no se pensaba que podría sobrevenir, a lo ocurrido en el lejano oriente, una emergencia del tamaño como la que hoy tiene en jaque a casi todo el mundo y hablando de recesión económica.

Por supuesto que no era el momento, claro que es entendible la molestia de los quindianos. Hay rabia por la noticia. Cualquier peso vale miles en tiempo de escasez y temor. Hoy hay un malestar general contra una empresa que, en gracia de discusión, ha sido modelo de eficiencia y calidad del servicio, que ha acompañado el crecimiento del departamento del Quindío generando empleo e impulsando diferentes acciones de bienestar colectivo. Que eso no se olvide en momentos de tanto dolor.

Pese a las explicaciones dadas por el gerente de la entidad en el Quindío, la molestia colectiva crece como espuma. Acertaron sí, los congresistas quindianos al firmar sendas cartas dirigidas al Presidente de la República, a la Ministra de Minas y Energía y a la Alta Consejera para la Regiones, solicitando se reverse la resolución por medio de la cual la Comisión de Regulación de Energía y Gas, no la Edeq, ajustó las tarifas del servicio de energía en la zona centro del país, no solo en el departamento del Quindío.

Antes de promover protestas contra la Edeq, que no es autónoma, como tampoco lo es el Grupo EPM, en la formulación de la ecuación matemática que determina el valor que pueden cobrar por el servicio prestado, hay que pensar y protestar en equipo y ante quien sí tiene culpa en este asunto: el Gobierno Nacional. 

Tal como se actuó, al ordenar el congelamiento de las tarifas de acueducto en el país para mitigar el impacto de la pandemia en el bolsillo de los colombianos, debió hacerse con todos los servicios públicos. Pero, ese pequeño detalle no se tuvo en cuenta y ahora miles de colombianos, no solo los quindianos, recibieron como ñapa a un posible despido laboral o cierre de sus negocios, un incremento en la factura de la energía.

Resulta incomprensible que el Presidente de la República ordene la reconexión del servicio de energía a los morosos y que no se les suspenda mientras dure la cuarentena, pero no decrete la congelación de las tarifas por el mismo periodo. Lo uno tenía que ir de la mano con lo otro. Y eso que en el país fue declarado el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica. Un yerro que debe ser atendido de forma inmediata.

 

 

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