Opinión / DIC 05 2019

Policías y soldados ejemplares

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Por ladrón y traidor, el coronel Francisco Fernández Vignoni, concluida la Batalla de Boyacá, fue ahorcado en la plaza pública de Bogotá según orden de Bolívar, pues había intentado desfalcar dineros de la revolución y entregar a España el fuerte venezolano de Puerto Cabello.

Efraín González, cabo desertor del Ejército —pájaro conservador— durante la violencia de los cincuenta, apoyado en la iglesia Católica, en siete años de vida bandolera mató 324 entre ellos cien militares. Sicario de terratenientes y políticos a fin de causar terror, sitiado con fusiles y mortero, en junio 9 de 1965, solitario resistió varias horas en la capital. Liquidó cinco soldados antes de morir agujereado. Nativo de Santander (1933) vivió en Pijao. 

Brigadier Hernando Díaz Sanmiguel ,comandante en la Octava Brigada (1980), amigo de Carlos Lehder del cartel de Medellín. José Guillermo Medina Sánchez, director policiaco enriquecido ilícitamente, pagó condena. Mayor Danilo González, jefe del Gaula capitalino, en noviembre 2 de 1995 encajó seis balazos a Álvaro Gómez Hurtado, el hijo de Laureano.

Miguel Alfredo Maza Márquez, desde el DAS colaboró en el asesinato de Galán; la Corte le dosificó 360 meses de prisión sobre estos cuatro argumentos: debilitó la seguridad del candidato, cercano a Henry de Jesús Pérez jefe de las autodefensas del Magdalena Medio, de donde salió Jaime Eduardo Rueda Rocha, que disparó, chuzado Pablo Escobar supo del homicidio de Soacha y nada hizo para evitarlo, desvió la investigación señalando cinco inocentes. 

Jesús Armando Arias Cabrales, general, desapareció seis ciudadanos que salieron vivos del Palacio de Justicia, le metieron 35 almanaques; está preso hace once. Coronel Byron Carvajal, detenido, encubrió un cargamento ametrallando diez policías y un sapo en Jamundy (2006). Mauricio Santoyo, del Gaula de Medellín, interceptó teléfonos y soplaba lo escuchado a políticos corruptos; estuvo recluido en Estados Unidos.

Farouk Yanine Díaz, de la Brigada XIV, impidió investigar la matanza de 19 comerciantes en Puerto Boyacá; no le convenía. Euscátegui, oficial de tres soles, alertado de que los paramilitares ejecutaban una masacre en Mapiripan, dejó quieta la tropa. Coronel Socha Salamanca, descubierto cuando escarbaba buscando la guaca del narcoparaco Gonzalo Rodríguez Gacha. General Rodolfo Palomino Bautista acosó al coronel Reinaldo Gómez. 

No hay espacio para más porquería.


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