Editorial / JUL 05 2020

Redes antisociales

La clandestinidad y virtualidad de las redes sociales envalentona y hace de estos espacios de interacción auténticos cuadriláteros del vale todo en los que el honor y la vida se arriesgan.

Redes antisociales

Hubo una fuerte polémica en Twitter la semana pasada, trinos iban y venían entre la periodista Vicky Dávila, el activista Gener Usuga y el abogado Daniel Mendoza. El escenario judicial será el siguiente para tratar el conflicto entre la comunicadora, el bloguero y el profesional en derecho. El origen de la mediática discusión comenzó cuando el señor Úsuga publicó un artículo en su blog y el también creador de Matarife lo reseñó en su red social invitando a leerlo. 

Úsuga acusa a Dávila, y para eso usó su blog, de guardar silencio ante los que él llama delitos de la que denomina banda de los Gnecco. La justificada protesta de la periodista es por haber leído en la columna, la relación que Gener hizo de la banda con su esposo, José Amiro Gnecco, y haber mencionado el nombre de su hijo de ocho años asociándolo además a un clan delictivo. Grave error, gravísimo, el de Gener Úsuga, y con toda razón el dolor de madre de Vicky y el anuncio de llegar hasta las últimas consecuencias para hacer respetar los derechos de su hijo.

Aunque, tras el reclamo en redes sociales de la periodista del canal digital de Semana, el artículo fue editado y del mismo desapareció el nombre del niño, el daño ya estaba causado y lamentablemente, otra vez, las redes sociales fueron un campo de batalla sin reglas y en el que el respeto es como un caucho que se estira o se encoge según el genio, temperamento y emociones de quienes participan.

En la memoria colectiva sigue vivo otro episodio reprochable de mal trato y vulgaridad en las redes sociales, un enfrentamiento público al mejor estilo de los otrora taquilleros talk show de la televisión peruana. En febrero de este año, Vicky Dávila, también a través de una red social, arremetió contra Hassan Nassar, jefe de prensa del presidente de la República, y le dijo lambericas, patán, lagarto, fracasado, cobarde, tipejo peludo, cosa, tarzán, bárbaro, badulaque, payaso, Archibaldo, personaje peludo, y que no tenía güevas. Luego la periodista admitió públicamente el error pero, de nuevo, otra vez las redes sociales habían sido usadas para generar odio. 

Los espacios habilitados por los medios de comunicación virtuales, para la opinión de los visitantes, suelen convertirse en campos de batallas. Proliferan los insultos, en lugar de alimentar el debate inhiben la discusión porque la ofensa y la vulgaridad desplazan los argumentos y las ideas. Es un terreno fácil de colonizar, los receptores son al mismo tiempo emisores de información de toda índole, pocos se preocupan en filtrar noticias mentirosas que crecen y generan pánico y odio.

Sumado al lenguaje violento y el alto tráfico de información falsa, está la banalidad permanente y eterna de tantos influenciadores que han construido grandes audiencias apelando a lo grotesco. Cualquiera se convirtió en un medio de comunicación y eso, en lugar de convertirse en una ventaja, hizo de la libertad de expresión la excusa para maltratar al otro y a la audiencia.

Es tendencia la entrevista que le hizo una influenciadora a la reconocida modelo Natalia París y en la que le pregunta a la modelo paisa: “¿…a propósito, que hay de la vida de Cerati?, a lo que Natalia contesta: “pues como así, si ya se murió…”, luego hay risas y, como si nada, la entrevista siguió. 

Las redes sociales, herramientas tan valiosas y necesarias para fortalecer la democracia, se han convertido en escenarios que invitan y fomentan la violencia en todas sus expresiones para un masa que crece y crece degustando todo lo que se sirve en ellas.

 

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net