Martes, 19 Nov,2019
Opinión / JUN 18 2019

Reinventando el café

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Eventos como Ejecafé nos sorprende. Todo el sector, desde la producción, la transformación maquinaria, transporte y exportación de café, se reunió en el centro de convenciones de Armenia. El café es la segunda mercancía más negociada en el mundo, se consumen 10.000 millones de kilos al año, en Colombia genera uno de cada tres empleos rurales, ocupa 560.000 familias, dos millones de personas viven directamente de su producción generando 631.000 empleos en el año. Según el foro mundial de productores, en el planeta se toman cada día 2,25 billones de tazas de café, la producción global rondará los 151,7 millones de sacos de 60 kilos y la demanda superará la producción, con la siembra de nuevos cultivos en África y Asia, los precios seguirán cayendo. 

La Federación Nacional de Cafeteros confirmó que la producción cafetera colombiana de 2017 cerró en 14,19 millones de sacos, en Colombia se toman en promedio 3,4 tazas por persona al día, en Cali ese indicador es mayor y está en 193 ml, el 66% se inclina por el tostado y molido, y el resto prefiere el soluble, en ciudades como Bogotá y Medellín aparece el uso de las cápsulas, según el programa Toma Café. Pero si queremos sobrevivir en este mercado debemos reinventar el negocio del café para llegar a países como Finlandia con un consumo de 12 kg año por persona, Noruega 10 kg, Suecia 8,4 kilos, Estados Unidos 4,1 kilos y España con 4,5 kilos año. En los próximos 5 años la demanda de café en el mundo aumentará en 25%, por el consumo que requiere China, India y Rusia. Para poder sacar provecho debemos reinventarnos, es necesario que la Organización Internacional del Café, OIC, inste  a los gobiernos de países exportadores e importadores, a tener datos precisos y actualizados en la producción. El café colombiano debe convertirse en un producto de lujo, tostado y empacado en vez de un commodity; vendiéndolo como una materia prima en costales. Los minifundios necesitan de una real metamorfosis del sector: es básico la producción de todas las variedades de café, liberando las exportaciones, enfocando la investigación y la capacitación del sector hacia los pequeños y medianos productores, se debe aumentar el consumo interno y generar valor agregado al producto como ocurre en la viticultura francesa. La Federación Nacional de Cafeteros debe de limitar de manera anacrónica la producción y exportación de café que genere mayor producción e identificación de nichos de cafés especiales de alta calidad. Se requiere bajar los altos costos de producción y de exportación, el caficultor y las cooperativas necesitan un verdadero apalancamiento financiero: Finagro no puede permitir que los bancos comerciales, que otorgan sus líneas de crédito a los campesinos, aumenten, exponencialmente y sin real justificación, sus iniciales tasas de interés.


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