Opinión / AGO 04 2020

Síndrome de la chiva noticiosa

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En el ámbito periodístico la chiva hace referencia a una noticia o primicia de importancia, y que, quién la entrega toma la delantera frente a los demás medios de comunicación, sin embargo, por sus resultados desastrosos, muchos creíamos que ese nocivo síndrome de la chiva había desaparecido como consecuencia de su perniciosa influencia en el periodismo, donde ha tenido resultados fatales, pero estábamos equivocados quiénes así pensamos, pues reapareció el viernes 31 de julio cuando uno de los Juanes difundió el borrador de un decreto departamental, dejando un desalentador saldo en rojo relacionado con la ética periodística, pues esa premura informativa siempre está asociada a una clara incapacidad analítica que conduce al sacrificio del rigor informativo. 

Esta ‘chiva’ llegó acompañada con una ruidosa falsa noticia, centró durante varias horas la atención en algunos grupos de WhatsApp, redes sociales y medios de comunicación. El tema no es de poca importancia, pues ese documento anunciaba una serie de nuevas y más duras restricciones en todos los municipios quindianos, y los ciudadanos que recibieron la información entraron en confusión ante lo que consideraban verdad; pero la realidad es que, por ese afán ‘chiviador’, carente de responsabilidad social, condujo a Juan Diego Lozano Jaramillo a otra ligereza informativa y  a la propagación de esa noticia  falsa, a través de los Juanes digital, al dar como primicia un borrador de decreto, el cual fue replicado irresponsablemente por  otros medios de comunicación y redes sociales. 

Es evidente que este caballero incurrió en una gran equivocación al no confirmar la veracidad y propósito del mencionado documento con la fuente informativa, que, en este caso era el señor gobernador Roberto Jairo Jaramillo o el secretario del Interior, Eduardo Orozco, pero eso no es extraño, pues Lozano Jaramillo siempre ha mostrado un deseo febril de protagonismo, aunque para conseguirlo tenga que sacrificar la veracidad de la información, así lo ha evidenciado en varias ocasiones. 

Lo que si despierta hilaridad es la excusa bobalicona, absurda y si se quiere ingenua, al afirmar en un videíllo luego de entregar esa especie, que la culpa fue de un funcionario, a quien calificó de ‘imprudente’, por supuesto que lo es; pero olvida Lozano Jaramillo que, el periodista con responsabilidad social, antes de difundir contenidos noticiosos, constata y confirma con la fuente su autenticidad, por lo que,  quien entrega la información en el contexto informativo es el periodista, y este debe ser lo suficientemente profesional y serio para asumir su total responsabilidad; cosa que dentro de las recurrentes salidas en falso, no ha hecho, tal vez porque su prepotencia no se lo permite. 

Queda eso sí, un interrogante sin respuesta hasta el momento: ¿Quién o quiénes filtraron desde la gobernación de Quindío el borrador de decreto?, el cual finalmente nunca fue oficializado. Hay quienes piensan que existe una alianza de periodistas y funcionarios resentidos para fomentar falsas noticias desde el CAD. Yo me resisto a creer que eso sea verdad. 


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