Sabado, 07 Dic,2019
Opinión / NOV 13 2019

Somos mal pensados

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Una de las distorsiones cognitivas más comunes que nos encontramos en las personas que llegan a consulta, en los diarios, en la televisión, en la gente que conocemos es la de pensar mal, parece que nuestra cultura nos enseñó a pensar mal en todo momento.

Cuando hablo de distorsión cognitiva me refiero a una manera errónea de pensamiento que me lleva a malestar emocional significativo, puede que en muchas ocasiones tengamos distorsiones cognitivas o de pensamiento, que no nos dejan estar tranquilos o nos generan preocupaciones significativas.

El pensar mal es: “Suponer sin pruebas lo que otros piensan o hacen sin comprobarlo”, un ejemplo de esto es cuando nos encontramos a alguien en la calle y no nos saluda, pensamos: “no me saludó porque le caigo mal, está enojado conmigo, es un creído”. Pensamos esto sin dar la oportunidad al otro de darnos su razón, tal vez no nos vio, estaba pasando por un mal momento, estaba muy afanado y nosotros con la lectura del pensamiento hacemos un juicio que tal vez no es real.

Cuando acostumbramos nuestra mente a pensar mal generamos una atmósfera negativa y nos volvemos negativos en nuestras interacciones, la gente rechaza el hecho de involucrarse con alguien negativo y actualmente le llaman ‘tóxico’, cuando estamos al lado de personas tóxicas nos sentimos realmente desgastados y en muchas ocasiones tienden a robarnos energía, ya que en la mayoría de los casos el pensar mal lleva a las personas a tener anticipaciones negativas donde “esperamos que las cosas salgan mal sin tener pruebas suficientes para ello”, un ejemplo de esto: “No voy a montar una empresa porque creo que va a quebrar”, “no voy a emprender un viaje porque me puede pasar algo”.

Las personas tóxicas o con distorsiones de pensamiento tienen siempre en su lenguaje palabras como: me preocupa, no puedo, me estresa, es muy incierto, los otros están en mi contra. Se enfocan siempre en los problemas y en lo negativo y no buscan soluciones ni participan en la solución de los problemas activamente.

La reflexión de esta columna es a ver nuestra forma de pensar y revisar si estamos ‘pensando mal’, si estamos teniendo anticipación negativa, si estamos siendo ‘tóxicos’, esto no solo nos afecta personalmente sino a los que están a nuestro alrededor. Aprendamos a ser participativos en la solución de los problemas, a ver lo positivo, a disminuir las distorsiones para tener una mente más madura y reflexiva, no veamos el problema ya que todo tiene una respuesta favorable y todo lo podemos cambiar de forma positiva si cambiamos nuestra forma de pensar y por ende nuestra actitud.

www.davidcubillos.com.co


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