Jueves, 14 Nov,2019
Opinión / AGO 24 2019

Sonreír

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Sí. Sonreír a menudo, hacerlo siempre, a pesar de que la vida nos muestre a cada instante situaciones dolorosas, deplorables, que solo producen amargura, desconsuelo, sufrimiento; impidiéndonos ese momento alegre y bello que encierra una sonrisa. Todos sonreímos y si lo hacemos desde el corazón, como una expresión de alegría, de euforia, significa que estamos agradecidos, satisfechos, anhelantes de cosas buenas, edificantes y que vale la pena esbozar una sonrisa a tiempo, oportuna y gratificante. Analicemos lo que produce y cuál es el valor de una sonrisa.

La más importante para muchos de nosotros, es la del médico. ¡Cómo conforta, cómo apacigua, cómo calma! nuestro miedo, nuestro susto, cuando acudimos al consultorio y estamos pendientes de un diagnóstico, de todo lo que tiene que ver con nuestra salud y que obviamente nos asusta, nos tensiona. Es entonces, que si el profesional de la salud, nos saluda amablemente y nos sonríe; ¡que valiosa sonrisa! Con ella comienza automáticamente nuestra sanación. Cuando estamos esperando a que nos atiendan en algunas oficinas a las que acudimos muchas veces a diversas actividades, con cansancio, con apuro, falta de tiempo; cuando la espera se alarga y empezamos a desesperarnos, es cuando quien nos va a atender, nos saluda amablemente y nos sonríe, automáticamente y como por encanto, disminuye la fatiga, se nos despiertan las ilusiones de una respuesta positiva, que nos alienta y que nos hace sentir bien; todo gracias a ese gesto lindo de esa persona, que adorna su rostro y que lo embellece cuando nos sonríe. ¡Cuánta ternura en la sonrisa de un niño! Esa que refleja inocencia, pureza, encanto sinigual; es la más bella, la más angelical, la más enternecedora.

Muchos dirán: ¿Podremos sonreír siempre? ¿Y qué con las malas noticias? ¿Con el desencanto por la justicia de nuestro país? ¿Maltratada, manipulada, subyugada? ¿Y todo lo demás, que a diario tenemos que ver y oír? Pues claro que cuando estamos escuchando y presenciando tantas barbaridades juntas, tantos desatinos, nuestro ánimo no está para expresiones dulces, tiernas, apacibles, como lo es sonreír; pero tenemos que comprender que a cambio, tenemos otros motivos que nos alegran el corazón, que nos producen satisfacción y por los cuales, a pesar de todo, dejamos ver una amplia sonrisa: Por estar vivos, por tener una familia, unos hijos, unos nietos, que son la expresión más bella, la que nos llena de júbilo, de esperanzas nuevas, ya que con ellos sí que podemos no solo sonreír, sino reír a carcajadas, cuando nos reunimos, hablamos, contamos chistes, compartimos efusivamente, con mucho amor y admirable camaradería.

“Estaba sonriendo ayer, estoy sonriendo hoy y sonreiré mañana. Simplemente porque la vida es muy corta para llorar por cualquier cosa” Santosh Kalwar.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net