Opinión / OCT 24 2019

Teoría pura del derecho

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Uno de los fines de la teoría pura del derecho es mantener la ciencia jurídica separada de la política. Así reflexiona el hermeneuta austriaco Hans Kelsen (1881-1973) impulsor de la constitucionalidad como base del ordenamiento legal, con su famosa Pirámide kelsiana.

Esta teoría persigue el desarrollo de la juridicidad de acuerdo con resultados obtenidos por la filosofía de las ciencias, pero renunciando al hábito de invocar autoridad objetiva del derecho para justificar pretensiones políticas, religiosas o de clase. Crea un saber razonado cuya meta es el marco normativo desconocedor de lo que no responda a su definición. 

El régimen del Duce Benito Mussolini vinculó la teoría al liberalismo democrático, mientras los demócratas la percibieron pavimentadora de la vía hacia el fascismo vigente en Italia de 1922 a 1945, que se basó en la dictadura del partido único nacionalista que busca cambiar el imperio de las mayorías por un gobierno autoritario.

Encontró rechazo en el partido comunista porque la sintió cercana al estatismo capitalista, y este descubre en ella bolcheviquismo grosero o a disimulados anarquistas. Es atea opinaron los curas, vieron en su finalidad una tesis protestante del Estado, pues ignoraron que Lutero, monje agustino, no fue el causante genético del capitalismo, sistema donde los medios de producción pertenecen a inversionistas, ni que la reforma (1517) precedió a su desarrollo.

Conserva la categoría de ‘pura’ ya que fue atacada desde todas las tendencias partidistas o credos piadosos y salió fortalecida. La controversia se plantea alrededor de las relaciones entre derecho y política. El principio fundamental de su procedimiento es desechar en el mundo jurídico los elementos que le sean ajenos. 

Algunos juristas, negando las condiciones científicas y políticas que la forman, se consideran autorizados a penetrar en cualquier campo del conocimiento creyéndose de mucho prestigio cuando toman en préstamo enseñanzas de otras disciplinas; el resultado es la quiebra de la ciencia jurídica, según Kelsen, fundador de la escuela Normativista, muerto a los 92 años, asilado en Estados Unidos en el tiempo que Adolfo Hitler asumió el poder en Alemania. 

Es una Teoría del derecho positivo en general y no de uno en particular, pretende establecer qué es y cómo se constituye, no pregunta qué debería ser, ni cuestiona el mecanismo para estructurarse.


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