Opinión / AGO 13 2020

Trabajo interdisciplinario y virtualidad

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Sofía, profesora universitaria de ingeniería desde hacía cinco años, exponía sus clases en el aula, con ejemplos y gráficos; fue evaluada como la mejor docente el semestre que finalizó en diciembre último. Con la cuarentena enfrentó el problema de las clases virtuales; aunque sin experiencia, imaginó el uso de las tecnologías para transformar las clases presenciales en virtuales, sin perder la calidad formativa.

Recurrió a Carlos, compañero de la facultad que era reconocido por el uso de las tecnologías educativas. Con los demás, poco interactuaba, apreció durante las reuniones nula discusión y antes del coronavirus no recibieron instrucción en el manejo de los equipos tecnológicos.

Por mi cuenta uso el computador para enviar por el correo a los estudiantes materiales de las clases y documentos de lectura, dijo Carlos, pero la educación virtual es más que eso. Es iniciativa individual, aún no conformamos equipos de trabajo, primer paso para conocernos y discutir sobre la virtualidad. Insisto, cada quien se preocupa por cumplir con las clases en el salón, entregar las notas y repetir los contenidos el semestre siguiente.

Sofía respondió que detestaba esa forma de trabajar. Que con la conversión a las clases virtuales estarían obligados a dejar el individualismo y comprometerse a compartir experiencias. Las clases virtuales con los estudiantes deben estar precedidas de discusiones virtuales entre los docentes, necesarias para erradicar el egocentrismo profesional y la fragmentación del pensar. Imperioso iniciar la interdisciplinariedad, entendida como estrategia pedagógica que integra diferentes disciplinas a través del diálogo y conlleva propuestas novedosas para acceder a un conocimiento nuevo.

Por el tiempo disponible frente a los equipos es necesario optimizar el trabajo de los estudiantes. Carlos continuó: Por ello los docentes tenemos que ponernos de acuerdo con contenidos y formas de enseñar, según cada asignatura, para dirigir y motivar el aprendizaje. Los temas de investigación deben estar planteados desde la perspectiva de los aportes de cada uno de nosotros y desde nuestras disciplinas.

 Sofía expresó que para integrar asignaturas es indispensable, primero integrar los profesores. Sin trabajo colectivo no hay interacción entre conceptos y metodologías, lo cual hará más difícil enfrentar lo complejo de la enseñanza virtual. Pensó que el asunto no se reduce a trasladar las conferencias a las pantallas; es indispensable echar mano de la imaginación y la creatividad. Recordó a Einstein: “En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”. 

La imaginación y la creatividad conducen a diferentes formas de pensar y por tanto a desarrollar en los estudiantes libertad para potenciar sus capacidades, expresó Carlos. Además de trabajo necesitamos amor por lo nuevo, como dijo Paulo Freire: “Para poder ser maestro es necesario amar algo. Para poder introducir algo es necesario amarlo. La educación no puede eludir esta exigencia sin la cual su ineficacia es máxima: el amor hacia aquello que se está tratando de enseñar. Además, ese amor no lo puede dar sino quien lo tiene, y en últimas eso es lo que se transmite”.


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