Domingo, 09 Dic,2018

Opinión / OCT 03 2018

Transformaría Calarcá

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Despacho del ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, diez, once años atrás. Asistentes a la llamada Mesa Quindío, convocada por el ministro, a instancias del entonces senador Ricardo Arias Mora: además del titular de la cartera, directores de Invías, ANI, Aerocivil, jefe de planeación del ministerio, luego viceministro, Gerardo Domínguez, calarqueño de origen; Juan Esteban Gil, gerente de grandes proyectos de Invías, hoy ministro de Transporte; gobernador del Quindío, alcaldes de Calarcá y Salento, presidentes de los dos concejos municipales, senador Arias Mora, representante a la Cámara, Fáber Giraldo, también nativo de la Villa —se presentó al evento con retraso, en zapatos tenis, jeans de no muy pulcra apariencia, camiseta playera y vistosas chaquiras en sus muñecas—, entre otros funcionarios públicos. Únicos invitados ajenos a nóminas oficiales: arquitecto Fabio Iván Dávila y quien esto escribe, representantes de Red Ciudadanos por Calarcá, colectivo de iniciativa civil, centrado durante varios meses en idear y promover realizaciones alrededor del macroproyecto Paso de la Cordillera Central y Túnel de La Línea. Objetivo de la Mesa Quindío: Plantear diversas iniciativas de inversión oficial de impacto local y regional, a manera de contraprestación o compensación por las afectaciones resultantes del ya célebre proyecto.

Cumplida la ronda de propuestas de los diferentes funcionarios, entre las cuales solo cabe mencionar la del citado senador, referida a un embalse multipropósito y al aprovechamiento del recurso eólico en la zona alta de la cordillera Central, y la del alcalde de Calarcá, de ingrata recordación, Carlos Enrique López, quien como aporte trascendental para el futuro de su municipio, pedía ¡un carro de bomberos!, nos fue concedida la palabra, insisto, como representantes de la sociedad civil. En un lapso inferior a diez minutos, pude exponer la propuesta, fruto del trabajo del mencionado colectivo, consistente en un Centro Integrado de Servicios para el Transporte de Carga, Cistrac, a construirse en Calarcá. Tras escuchar con evidente interés el bosquejo de idea, la justificación histórica y práctica, los beneficios, extensibles al sector transportador del país, su impacto en la generación de oportunidades laborales, como multiplicador económico de amplio espectro, el ministro —trato acá de reproducir sus palabras exactas—, manifestó de viva voz, con efusivo entusiasmo: ¡Le apuesto a ese proyecto, consigan los predios y vamos adelante! Concluida la reunión, Gerardo Domínguez reforzó nuestra propia impresión: ¡Muchachos, anótense un gran triunfo. Jamás se había comprometido el ministro con una propuesta como en esta ocasión. ¡Ese centro transformaría Calarcá!

El triste epílogo del relato: llegados a la Villa, el alcalde y sus cercanos ignoraron por completo la instrucción ministerial. No les mereció ninguna atención. Traigo a cuento el episodio, al leer sendas columnas de Iván Restrepo referidas a la idea. Megaestación de servicio Versalles, la llama él, pero en sustancia coincidimos. Si a alguien interesa el asunto, los remito a un video:
 

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