Jueves, 14 Nov,2019
Opinión / OCT 21 2019

Votar es participar

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La democracia es la forma de gobierno que hemos escogido, en ella el voto representa la fórmula de igualdad, cada voto es igual a otro y tiene el mismo valor al momento de contarlos. Además representa la libertad de cada uno en medio de los millones de seres humanos de votar por el que decida, es su libre albedrío. Y en momentos como el que se avecina el 27 de octubre cuando se van elegir las autoridades locales, las que definen el quehacer de la comunidad y su entorno geográfico, la de sus vecinos, su vivienda, del comercio, mayor razón cobra la necesidad de elegir bien, en momentos que en todo el país la nube contaminante de la corrupción se posa evitando pasar los rayos de la eficiencia administrativa y la conservación de los valores mínimos inherentes a una sociedad que aspira a vivir en paz, armonía y con un desarrollo sostenible.

El derecho al voto permite elegir a personas con las calidades personales, familiares, profesionales, de liderazgo y todas las que requiera una sociedad en crisis como la nuestra. Es hora de participar y votar, la forma de ejercer esa porción de poder soberano que cada uno entregó al Estado, es votando. Entre tanto candidato habrá de todos los gustos y preferencias, pero se debe buscar aquel que reivindique que administrar la cosa pública es hacerlo con pulcritud, que los dineros del colectivo son sagrados, que represente un castigo para aquellos que se han aprovechado de la confianza del elector en el pasado, y sirva de sanción para los malversadores del erario y los que se creen Evas y Adanes electorales por que las elecciones no se harían sin ellos.

El pulso según las encuestas está bajo, los ciudadanos decepcionados no quieren salir a votar, y ello es un error porque los pocos que eligen los someterán a su gobierno. Se debe votar, ese acto representa la presencia y declaración de importancia del manejo del destino de todos, es el arma a esgrimir contra los corruptos, clientelistas y empresas electorales. Depositar el voto es hacer presencia y si ninguno  de los candidatos siente que lo representa, en este hastío que nos da la corruptela, se vota en blanco.

El voto en blanco es el summun de la participación y del rechazo. Él simboliza que  ninguno de los aspirantes cumple con las expectativas del elector, es rechazo por los postulados, es la protesta por la degradación de los partidos, pero es un acto de participación.

Aspiremos que sea masiva la participación, la elección de gobernantes por unas mayorías de sufragios que no alcanzan a representar el 30 por ciento de los votantes y menos si hay gran abstención, solo es presagio de una sociedad en crisis y de una deslegitimidad de los administradores que no augura buenos gobiernos.

 


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