Opinión / AGO 05 2020

¿Y del Ejército qué?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Entre las ventajas que el legislador colombiano de los años 60 encontró para abrirle paso a la ley 2 de 1.966, que aprobó la creación del departamento de Quindío, estaba la existencia de la VIII Brigada del Ejército, creada para defender a Caldas, Chocó,  Quindío,  y el norte del Valle, de la violencia política que todavía azotaba al país.

Del Ejército, teniendo en cuenta que el próximo lunes 7 de agosto se celebra su día en honor a la Batalla de Boyacá, de la que salió airoso en el camino de la verdadera Independencia Nacional  —7 agosto 1819—, podría hablarse intensamente.  Los detalles y pormenores que constituyen  las fuentes primigenias para enterarnos de cómo fue surgiendo el Ejército de la patria en sus primeros albores están escritos en un resumen detallado del itinerario de nuestras fuerzas militares y a estas publicaciones podrán acudir todos aquellos interesados en conocer la historia del Ejército.

De mi parte, hoy existe solo el propósito de reconocer todo lo que ha significado el Ejército en la jurisdicción militar y de agradecer  a todos los hombres que por sus filas y posiciones de mando  que han pasado por la  institucional militar desde su primen comandante, el entonces coronel Hernando Currea Cubides,  hasta el actual,  el teniente coronel Leonel Hernández. Muchos de los oficiales comandantes de la brigada han pasado por altas posiciones del Ejército Nacional.

El coronel José Gregorio Sánchez estaba en el cargo de comandante de la VIII Brigada cuando se inauguró el departamento,  fecha de la cual se acaban  de cumplir, el pasado 1 de julio, 54 años.  El gobernador de Caldas en 1966 para la fecha inaugural de Quindío como unidad administrativa autónoma era el coronel Armando Vanegas Maldonado quien había pasado por el comando de la VIII Brigada entre el 19 de junio de 1964 y el 1 de septiembre de 1965.

Las unidades tácticas de la unidad operativa menor de hoy día,  han contribuido al desarrollo físico y social de la región y Quindío, en forma particular, tiene en su memoria los trabajos adelantados por ingenieros militares tales como puentes, carreteras y otras obras; unidades  militares con sus propias manos construyeron en el pasado y lo hacen en el presente, obras de infraestructura aprovechando sus recursos técnicos y humanos, pero ante todo, la voluntad militar de servir los intereses de la comunidad.

No me vengan a decir entonces, que lo único por ver de la VIII Brigada es el abuso criminal de 7 soldados adscritos al Ejército en Risaralda, cometido en la persona de una menor indígena embera y por cuya culpa y responsabilidad están privados de la libertad. No todos somos perfectos y el Ejército como una de las instituciones más queridas del país, conformado por más de 2 centenares de miles de hombres, tampoco lo es,  pero su vida y su historia son dignas del reconocimiento  del país. ¡Gracias a los soldados, suboficiales, oficiales, servicios de inteligencia y civiles que trabajan en la VIII Brigada por el bien de la patria!

 

 


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