Opinión / ABR 08 2020

¿Y la salud mental?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En este periodo de transición todo el proceso de salud se enfoca en la crisis y se trata de reconocer soluciones médicas: se realizan esfuerzos para tener mayor capacidad hospitalaria, mayor capacidad de medicamentos, de camas, de respiradores, y por ende, a realizar un bloqueo en la exposición social que deja a las familias en casa.

Esta visión de túnel frente a la COVID-19 afecta a muchos pacientes que requieren otros tratamientos por enfermedades crónicas estabilizadas, procesos terapéuticos regulares y muchos pacientes que requieren procesos en salud mental.

Además de lo anterior se generan nuevos casos de patología mental que tienen que ver con diferentes procesos: 

Por un lado, cuando la persona es contagiada, la posible exposición al virus, la espera de los resultados, la gran presión psicológica.

Por otro lado, los profesionales de la salud, la presión que se genera a nivel social solo por ver un uniforme que tenga que ver con salud se puede experimentar ansiedad, miedo o síntomas de depresión.

Cuando una persona es aislada por sospecha del virus, se pueden dar síntomas de ansiedad, pérdida del sueño, pérdida de apetito, sensación de muerte.

En general, en todo el periodo de cuarentena también pueden darse fenómenos que varían dependiendo de la estructura y herramientas psicológicas de la persona; pueden darse ideas obsesivas y compulsiones frente a la limpieza, podemos tener en nuestra mente mucho más marcada la idea de contaminación, pensamientos frente a las bacterias y virus y rumiaciones que afectan nuestro equilibrio, se puede afectar el sueño y por ende encontrarnos más adormilados el día posterior, podemos perder paulatinamente el sentido de vida, e incluso algunas personas pensar en la muerte.

Esto quiere decir que como sociedad hoy debemos dar mucha importancia a todo lo que tiene que ver con la salud mental, hay que rescatar ese equilibrio y para esto hay que restaurar paulatinamente el equilibrio mental de las personas.

La salud mental hoy no puede basarse solo en primeros auxilios psicológicos o a una línea de atención telefónica, debemos concretar planes y proyecciones a futuro ya que la mitigación más grande del proceso mental viene cuando se causen los efectos a partir de las consecuencias enfrentadas por las situaciones actuales, con la aparición de fenómenos que no se describían desde la postguerra y que requieren de nuestra atención.

Por eso el llamado es al gobierno, las empresas y las personas de la sociedad a que no olviden el bienestar y la salud mental, a darle la importancia que se merece, a no olvidarnos de nuestros procesos psicoterapéuticos, para conseguir disminuir estos efectos y permitir ese equilibrio que necesitamos cuando esto pase.

 


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