Opinión / ENE 20 2020

Yo sí le temo a Cecilia Orozco

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hace un tiempo escribía la periodista Cecilia Orozco que ella no me tenía miedo. Le doy toda la razón, jamás he hecho nada criminal. No digo mentiras sobre la gente, no chuzo el correo privado de las personas, no tengo contacto con criminales. Soy franca y defiendo mis opiniones, solo quien no tiene argumentos para defender las suyas, podría tenerme miedo.

Yo, en cambio, le tengo miedo a Cecilia Orozco, y mucho. Ella tiene sus convicciones y como yo pretende defenderlas, sin embargo, nos diferencian los límites frente a lo que estamos dispuestas a hacer para apoyar esas ideas.  Una regla básica de la hermenéutica es hacer del argumento contrario la mejor interpretación posible, el argumento más fuerte, para entonces, derrotarlo por la superioridad de las propias razones. La periodista Cecilia Orozco, como varios otros, empiezan por la falacia ad hominem. Pretenden que las características del sujeto que presenta el argumento destruyan el argumento. El sujeto y el argumento son independientes, pero hacen como si no lo fueran.

Para la periodista la defensa de sus convicciones empieza por la desfiguración de sus detractores. Me parece que la periodista se inventa unos monstruos para poder sentirse superior moralmente. Quiere mostrarnos como delincuentes. No le pasa solo a ella, a muchos, incluso dentro de nuestras filas, siento que muchas veces yo he resbalado por ese atajo simplista. Esto, me parece, ha venido degradando el debate político. El respeto por los otros empieza por presumir su buena fe. Una cosa es un delincuente, que comete crímenes, y otra, distinta, un detractor político.

Manejan la información amañándola, con verdades a medias, con suposiciones que solo se hacen si uno irrespeta la presunción de inocencia y lo que es más, solo puede hacer la peor interpretación de una persona. Parten del supuesto de que somos gente terrible. Escribió la periodista Orozco que el presidente Santos por “crédulo” tuvo a mi hermano como inspector general de la Agencia de inteligencia (ver:  https://www.elespectador.com/opinion/el-inpec-descubre-al-testigo-monsalve-vaya-casualidad-columna-898724). Ella supone que era mi hermano quien le había dado información de unas coordenadas de liberación de secuestrados al presidente Uribe, así lo dice. No tiene ninguna prueba, ni un solo atisbo. Solo la desconfianza irracional e infundada  de que como no pensamos como ella, debemos ser delincuentes. Nada más falso, más perverso y más injusto. Creo que el propio presidente Santos podría, si quisiera, expresarse sobre la profesionalidad de mi hermano, que trabajó cerca de él varios años. Varias veces el presidente Uribe ha dicho que nada tenía que ver mi hermano.

Eso no le importa, hay que dañar la reputación de los enemigos políticos. Así pretenden ganar el debate.

Alguien se inventa que el magistrado que investiga al presidente Uribe está chuzado, y le creen porque nos presuponen a todos los del CD como delincuentes. Tengo esa impresión,  porque no tengo por qué suponer que ellos mismos se inventan esta noticia. Otros, unos mentirosos, quien sabe con que propósitos, les dan falsas informaciones y ellos en su afán de probarnos como delincuentes, les creen.

Se esclarece la verdad de los micrófonos de la Corte Suprema, pero no quedan conformes. Quieren a toda costa que seamos criminales. No lo somos.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net