Al descubierto / MAYO 12 DE 2021 / 1 mes antes

Alberto Rosas escribe sobre sus experiencias entre ‘Espinas y Rosas’

Autor : Oliver Gómez Solarte

Alberto Rosas escribe sobre sus  experiencias entre ‘Espinas y Rosas’

Tras 40 años cumpliendo labores humanitarias que lo llevaron a salvar vidas en diferentes lugares de Colombia, el quindiano inició por fin, tras una larga espera, su aventura literaria.

Alberto Rosas Londoño, exdirector de la Defensa Civil en el departamento del Quindío, y quien estuvo al frente de las operaciones de rescate y atención de heridos durante el terremoto de Armenia, en el año 1999, trabaja en la escritura de un libro que espera se convierta en un texto de consulta obligado para quienes deseen saber cómo actuar en eventos como terremotos, avalanchas, deslizamientos, entre otros.

La idea del proyecto nació a raíz de su inquietud por el estudio de la gestión del riesgo de desastres. Durante más de 40 años ha trabajado en este campo y ahora busca dejar un compendio que contribuya a la educación de las nuevas generaciones. ¿Cuántos años duró en la recopilación de la información? Yo diría que desde el momento mismo en que empecé a trabajar en el tema de la gestión del riesgo. Después de mi salida del Ejército Nacional, me dediqué a trabajar en la Defensa Civil y comencé a recopilar información. Hice algunosregistros sobre el desastre de Popayán, en 1989; la avalancha de Armero, en 1985; el desastre del río Páez, en 1995;
y el terremoto del Eje Cafetero, en 1999.

Esas experiencias son las que me han servido de base para este trabajo. Sumado a lo anterior, está el aspecto académico, basado en las lecciones aprendidas. ¿Después de estos hechos, sí hay una conciencia ciudadana sobre la importancia de conocer sobre la gestión del riesgo?

Hay una frase que dice que la preven- ción y la preparación dura mientras dura el susto, y es patético el caso no solo en Colombia, sino a nivel de los latinos, que no tenemos la conciencia de la importancia de este tema. Hemos aprendido, desde luego, y se han tenido muchos avances a nivel nacional, mundial, regional y local, pero no son suficientes.

A mí, particularmente, me preocupa mucho la desunión de las instituciones de socorro, llámese bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil, para trabajar en conjunto, para entrenar en conjunto, para homologar procedimientos, porque, desde luego, esto incidiría no solo en emergencias, sino en los desastres; pues si no hay una cohesión, se va a formar lo que nosotros llamamos el segundo desastre, por falta de una integración anterior al evento.

¿En los últimos eventos de este tipo cómo se ha dado el manejo?, ¿recuerda uno en particular?

Los desastres se presentan a menudo, en toda parte y en diferentes áreas. Me llamó mucho la atención el terremoto de Japón, cuando se presentó el accidente nuclear en Fukushima. Hasta este momento, ese desastre sigue causando efectos; hay peligros que no están a la vista y esto hará que las generaciones futuras sufran las secuelas.

¿Qué opinión le merece este ‘desastre’ que trajo la pandemia del Covid-19 a nivel mundial?

Fue algo inesperado; pero mirando el lado positivo, nos invita a considerar ciertas cosas, a darles importancia a ciertas cosas, en especial a fortalecer el trabajo científico, pues deben preocuparnos las diferentes amenazas que nos deparará el futuro. Nos pone a pensar en que en los pequeños detalles está la base de la solución de los grandes problemas.

¿Sigue Armenia en alto riesgo?

Nosotros estamos ubicados en una zona de muy alto riesgo sísmico, pero esto parece no interesarles mucho a las autoridades, a las instituciones de socorro y a la ciudadanía; pues como lo he dicho en diferentes oportunidades, la gente suele preocuparse cuando ve que el problema es inminente, pero los sismos resulta que no avisan; entonces de un momento a otro se puede presentar un evento que traerá situaciones más graves
o iguales a las que se presentaron en el terremoto de 1999, y desafortunadamente no estamos preparados para ello.

Las instituciones deben pensar, y esto en la academia se ha debatido mucho, en la importancia de una microzonificación que establezca, mediante un estudio, cuáles son los sitios considerados críticos para la construcción en la ciudad de Armenia y en los demás municipios del departamento, pero esto desafortunadamente ha quedado solo en el papel, solo en intenciones de los gobiernos actuales, y entonces todo queda en el vacío, pues no se nos escucha y no se toman acciones inmediatas.

Pero entonces, ¿cómo está hoy el Quindío en la materia de la gestión del riesgo?

Los organismos regionales, las gobernaciones, las alcaldías, a través de sus oficinas de gestión del riesgo, solo se están dedicando a atender los eventos que se presentan y lo hacen medianamente, porque si nosotros miramos los planes de desarrollo a nivel nacional, la gestión del riesgo de desastres aparece como un saludo a la bandera, no le dan ninguna trascendencia, y, entonces, en ese orden de ideas, como se dice vulgarmente, un
desastre cualquiera nos va a coger con los ‘pantalones abajo’.

¿Es cierto que el Machín es un riesgo para el Quindío?

Sí, porque es un fenómeno geográfico que tiene influencia sobre el departamento del Quindío, Tolima, parte de Cundinamarca y debería existir un plan concebido a nivel nacional, por razones obvias, pero resulta que inclusive lo que constituye el plan de evacuación del municipio de Cajamarca tiene una de las rutas, corregimiento de Toche a Salento, Quindío, abandonada, lo que quiere decir que el plan como tal ha sido dejado a su suerte por el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres.

¿Cómo vive su día a día?

Dedico mi tiempo a la música y a la gestión del riesgo, en especial. Procuro estar enterado de las acciones y de las omisiones, no solo a nivel local y departamental, sino también nacional y mundial. Me he dedicado a multiplicar los conocimientos que he adquirido: dicto diplomados relacionados con la gestión a instituciones como la Escuela de Ingenieros Militares, el batallón de Desastres y la Octava Brigada del Ejército Nacional.

Además, presido una veeduría ciudadana en gestión del riesgo de desastres. En este momento estamos trabajando en el tema de Bomberos Oficiales de Armenia, que es una institución que tiene muy buen personal para hacer sus trabajos, pero que carece de apoyo por parte de administración, que no les entrega los equipos necesarios, a pesar de conta con la tasa bomberil que garantiza recursos. Mejor dicho, los desastres siempre están ahí.

¿Por qué los colombianos deben leer su libro?

El libro se llamará Espinas y Rosas. Espinas, considerando las diversas dificultades por las que la comunidad ha pasado, y rosas, por un lado, como referencia a mi apellido, y, por otro, por el aporte que pude dar para aliviar eldolor de muchas personas y los conocimientos que hoy ofrezco para prevenir aquellos efectos que los grandes desastres traen a la humanidad. Está en proceso de escritura, pero cuando esté terminado los invitaré a leerlo porque está hecho en defensa de la vida.





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