Al descubierto / MAYO 19 DE 2020 / 1 mes antes

Cita a ciegas con el final de la vida

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Cita a ciegas con el final de la vida

LA CRÓNICA presenta relatos y reflexiones en torno a esta no deseada labor de uniformados que a diario se topan con el final de la vida para mirarla a los ojos y hasta para vivir de ella.

“Al principio, el impacto de inspeccionar y levantar cadáveres era fuerte, pero con el paso del tiempo se ha vuelto más dinámico y mentalmente no pega tan duro”, aseguró el intendente Marco Antonio Valencia, jefe de criminalística de la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, de la Policía Quindío. 

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El uniformado reconoció que el hecho de convivir a diario con la muerte va provocando que ellos, al igual que en la población de los sectores donde el crimen es el pan de cada día, pierdan esa capacidad de asombrarse, aun en los casos más escabrosos. Antes del coronavirus, a diario los medios de comunicación de Quindío registraban asesinatos. El muerto violento de hoy hacía olvidar al de ayer y el de mañana a los 2 anteriores. Con el paso de los días, las víctimas mortales terminaban siendo parte del paisaje para la comunidad y de una labor rutinaria para los agentes. En la mayoría de los casos, eran simples occisos que pasaban a engrosar las frías estadísticas de la criminalidad y que, pese a los esfuerzos de los investigadores, muchas veces quedaban en la impunidad.  

Incluso con esa inhumana y abrumadora realidad, a los uniformados de esta área se les resquebraja el corazón de dolor cuando los cuerpos que inspeccionan son de niños. Valencia rememoró que el suceso que más lo impactó ocurrió hace algunos años en Armenia, cuando una madre, desesperada por sus problemas personales, les quitó la vida a sus 3 pequeños hijos y luego ella también se la quitó. Toda muerte duele, pero les carcome más el alma cuando se trata de infantes. 

Muchos forenses y tanatólogos confiesan que han llorado mientras arreglan sus cuerpecitos. “Al ver a esos niños muertos de esa manera lo primero que se me venía a la mente era que podrían ser los hijos de uno. No sé, sentía un dolor, como una impotencia, era complicado. Sería difícil para uno pasar por una situación como la que estaban padeciendo los otros parientes de esos chicos”, recordó el policía. 

Un minucioso trabajo de ‘carpintería’ que va más allá de inspeccionar 

“Hemos tenido hasta 4 inspecciones a cadáveres en un día. Pero ahí puede haber una muerte natural sin establecer las causas, un accidente de tránsito, un asesinato, un cuerpo en descomposición, por lo que están mezclados los detonantes. Pero no hemos atendido 5 o 6 homicidios en una jornada de trabajo, como sí sucede en las ciudades grandes”, aclaró el intendente Valencia. 

“En las diligencias de inspección técnica a cadáver relacionamos en el acta lo que alcanzamos a observar: si el cuerpo presenta algún orificio, alguna herida, cosas que no son naturales. Eso se hace para que el médico legista al momento de abordar la necropsia tenga por lo menos una guía de qué fue lo que pasó. Aparte de los datos generales de cómo se encontraba el lugar de los hechos, qué había alrededor y las prendas que vestía la víctima. Todo eso se relaciona en el acta porque en últimas, esos elementos se convierten en un conjunto de cosas que pueden servir para darle claridad a un asesinato”, detalló el jefe de criminalística de la Sijín en Quindío. 

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Mientras estos agentes están en esas labores, otros colegas, pero del área de seguridad ciudadana de la Policía, están en la búsqueda de testigos, chequean cámaras de seguridad aledañas, si las hay, y hacen pesquisas aquí y allá para tratar de armar el rompecabezas del hecho con miras a esclarecerlo lo más pronto posible. “Estamos juntos, pero cada quien se encarga de labores específicas. Aunque si uno está haciendo la diligencia y alguien se acerca a decir que tiene información, se le pone en contacto con el investigador del caso para recibir los datos que la persona tenga para aportar”, reveló Valencia. 

El trabajo de la unidad de criminalística no termina ahí porque en cualquier etapa de la investigación estos agentes pueden intervenir de nuevo. Por ejemplo, cuando la Fiscalía les pide que reconstruyan los hechos o que elaboren un álbum fotográfico para que los testigos identifiquen a los posibles responsables entre un ramillete de sospechosos. Ellos pueden aparecer en cualquier momento para aportar una evidencia que, quizás, sea clave para concluir con éxito un caso de tantos que a diario dibuja la muerte.  



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