Al descubierto / ABRIL 23 DE 2018 / 3 años antes

En el día del Idioma, El Quijote habla

En el día  del Idioma,  El Quijote habla

Víctor Hugo Mendoza, artista cuyabro de la escultura y la pintura, se especializó en un personaje creado por un español, que hoy 23 de abril es rememorado en el mundo.  

Víctor Hugo Mendoza es un artista cuyabro especializado en escultura y pintura, es el menor de 5 hermanos, de los cuales tres trabajan en la plástica. A partir de hoy, en el club del Comercio en Pereira expondrá su obra bandera, El Quijote, para conmemorar el día del Idioma, que se celebra anualmente el 23 de abril. 

¿De dónde cree que viene ese talento artístico?

Desde mi abuelo viene la historia. Él trabajaba con unos italianos con mucho conocimiento en arte y escultura, él recorrió Suramérica decorando un teatro muy famoso en Cali. El Cristo de Belalcázar y otras obras blancas tienen su huella. Mi abuelo trabajó con Roberto Henao Buriticá. 

De él viene mi herencia de escultor. Lo mismo mi padre, también laboró en esa área. La parte de la pintura creo que viene de un tío, que ha hecho trabajo de caricatura, pinta y hace óleo. 

¿Cómo perfeccionó la técnica de la pintura?

Nosotros somos empíricos, pero nos han llamado de talleres y del Instituto de Bellas Artes para dictar clases. El conocimiento que tenemos es mucho más avanzado que muchas personas en esta época. Sin embargo, el avance de estas labores no se puede dar ya que el recurso tanto económico como de herramientas no es suficiente para desarrollar la enseñanza.

De las artes que maneja ¿cuál le gusta más?

La escultura es la que más me gusta y es mi fuerte. Cuando yo era muy joven, salía de estudiar y me iba a jugar y al final me acercaba a los barrancos —yo hice primero barranquismo— y hacía figuras. Desde los siete años domino bien la plástica en esta área y si alguien me dice, haga cualquier cosa, yo la hago. Me tengo extremada confianza, en el detalle y todo lo que concierne a este arte. 

¿Cuál fue la primera obra que hizo?

Lo primero que hacía era fuentes de agua para caballos, para 'traquetos', luego con la orientación de ellos hacía los caballos.

¿Por qué fuentes de agua?

Porque como mi papá sabía de obra blanca, entonces el manejo de las aguas y el terminado de cerámicas era más cercano a mí. Luego ya se fue escalando y pasé a pintar lo de siempre, bodegones, retratos y los mismos caballos. 

Lleva muchos años en el arte, pero no es muy conocido en el Quindío ¿por qué?

No he podido hacer escultura en el Quindío porque es costoso, por lo que acudo a la pintura. Casi no he participado en exposiciones porque uno va madurando y va comprendiendo que quedarse aquí no es lo ideal, es importante que estas mismas trasciendan. Pero con las exposiciones en el Eje Cafetero pasa lo mismo y es que se quedan ahí, no se van a otra ciudad u otro país. La última vez que participé fue en el museo del Quindío en La Tebaida, hace un poco más de un año.

A propósito de exposiciones, tendrá una en el club de Comercio de Pereira, ¿de qué se trata?

En Pereira creo que me han visto más que en Armenia. Hay un crítico de cine llamado Germán Ossa, quien habló conmigo para organizar la muestra. Me dijo que para hacer algo por el día del Idioma, conectado a una de mis obras, denominada El Quijote. 

Cuéntenos un poco de El Quijote.

Una vez empecé a pintar El Quijote sin imaginarme que tendría el auge que tiene. Cuando llegué en el 2000, el tema mío era muy parecido al de mi hermano —caballos y desnudos— y no sabíamos si estaban vendiendo obra mía como si fuera de él. Así que hablé con él y decidí dar otro enfoque. Me pasé de azules y grises a colores primarios, dentro de eso apareció El Quijote, como un tema de recurso.

La obra se volvió muy famosa y ahora hasta la piratean. Las peleas de gallos son también otro tema que trabajo, no por crear riñas ni problemas, sino por todo el movimiento que se crea en ello. Es un homenaje al animal. Alrededor de ello hay una cultura muy profunda, por eso me gusta trabajarlos. Me gustan los temas que son dicientes.

¿En qué otros proyectos está trabajando?

Uno en este trabajo se vuelve tan mecánico que mientras uno está pintando, tengo el espacio para hacer otras cosas, escuchar música, los debates del congreso, para conocer las problemáticas y buscar una solución. Entre esas situaciones hay un aspecto grave con los jóvenes y su relación con los celulares. 

Dando clase tuve la experiencia y después de meditarlo me di cuenta que no valía la pena desconectarlos, aplicando la frase de Albert Einstein que reza: “El cerebro es como un paracaídas, si no lo abres, no funciona” y así es como ya funciona la mente de ellos. 

El objetivo es buscar una alternativa para hacer razonar la juventud respecto a este tema. En esto es que estoy trabajando actualmente, ya presenté el proyecto a la gobernación y espero que sea aprobado para empezar a trabajar en ello. No es relacionado con el arte, pero es algo que quiero hacer.

¿Se ve los últimos días de su vida en este mundo de los colores y el arte?

Yo soy muy esquivo a verme más adelante, he tenido la oportunidad de salir del país a mostrar mi trabajo, pero como he tenido la oportunidad de trabajar con personas que saben mucho del arte he madurado en el proceso y pienso que depende de lo que me proponga, tendré más trascendencia.


Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA





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