Al descubierto / JUNIO 13 DE 2016 / 4 años antes

En el departamento reside la mujer número 47 más longeva del mundo

En el departamento reside la mujer número 47 más longeva del mundo

Sara Márquez de Ramírez reside en el hogar geriátrico Anita Gutiérrez de Echeverri, al lado de Lucila Ramírez de López, su hija de 88 años de edad.

Ana Sara Márquez de Ramírez, una caldense que reside en Armenia en el hogar Anita Gutiérrez de Echeverri, es la longeva número 47 en el ranking mundial de longevidad.

De tez blanca y ojos claros, con el aspecto matronal de la raza de las mujeres eternamente bellas nacidas en Salamina, Caldas.

Tanto los organismos especializados en el planeta, como las personas y profesionales que se ocupan de la prolongación de la vida hasta una edad muy avanzada, coinciden en afirmar en que el ranking no es estable; mientras el tiempo corre, empiezan y concluyen ciclos vitales en la vida humana.

¿Quién es Ana Sara Márquez de Ramírez?
Es una mujer que a su edad, 111 años, goza de una relativa buena salud. Cuando le pregunté por el nombre de su esposo, respondió claramente: “Él se llamaba Juan Ramón Ramírez Martínez y yo lo amaba, fue maravilloso”. 

Así como lo están leyendo, sin complicarse la vida, sentada en la silla en la que la pasea por los pasillos de este hogar, su hija Lucila Ramírez de López, también residente en el hogar Anita Gutiérrez de Echeverri. 

Don Juan Ramón Ramírez nació en Pácora, Caldas, un hombre apuesto, perteneciente a una familia apreciada por los pacoreños, muy parecido a la gente de esa región que igualmente emigró hacia las tierras del Quindío en tiempos de la colonización antioqueña y después, cuando Armenia le empezó a abrir paso a la prosperidad, la ciudad a la que Carmelina Soto, la poetisa de la tierra de quien se cumplen este año cien de su natalicio, cantó con inspirada lírica: “ Y nació mi ciudad en sol bañada los pies en tierra aurífera y oscura y una perenne vocación de altura en la límpida frente iluminada”. 

Lucila, la hija de Ana Sara, tiene 88 años y vive con su madre en este hogar. Ella se casó con el médico José María López Ospina a quien conocí ejerciendo la profesión hace 50 años cuando el Quindío empezaba a la vida jurídica del país como un promisorio departamento colombiano y López Ospina hacía parte de la Junta Departamental de Beneficencia.

Ana Sara Márquez de Ramírez se casó en Sevilla donde pasó muchos años hasta que la tomó por asalto la viudez y se vino a vivir a Armenia, al hogar de su hija Lucila, madre de los médicos José Alejandro y Gloria Inés López Ramírez, residentes en Brisben, Italia, y París respectivamente. 

Para ellos la abuela que los ayudó a criar es lo primero, —me imagino— porque aunque en sus llamadas diarias a la parienta Alba Lucía Ramírez y al hogar Anita Gutiérrez de Echeverri preguntan cómo está la mamá Lucila, lo prioritario es saber de la abuela Ana Sara. 

Ella los liberó de la autoridad fuerte del papá José María y cuando los acogió en Bogotá, les enseñó a vivir en libertad responsable y de ahí que de lo primero que quieren enterarse todos los días, es de la salud de la abuela; bueno y de la mamá.

De modo pues que Ana Sara es la longeva número 47 en el mundo. La primera es la italiana Emma Morano Martinuzzi nacida en 1899, segunda Violat Brown de Jamaica, tercera Nabi Tajima del Japón, nacidas en el 1900. Ana Sara, la nuestra del hogar Anita Gutiérrez de Echeverri, nació el 26 de julio de 1904 en Salamina, Caldas, y es la única colombiana en la lista de los primeros cincuenta seres más antiguos del mundo. 

Para la directora vocacional de la Fundación Julieta Jiménez es una dicha contar entre sus 55 niños que viven en el hogar con una longeva tan hermosa como Ana Sara. “Yo adoro a todos mis muchachos, pero usted comprenderá Jorge Eliécer lo que representa para toda esta familia la presencia de una mujer como esta niña de 112 años”, dice Julieta.

En efecto, en la Fundación Hogar Anita Gutiérrez de Echeverri viven hoy día 55 ancianos, entre mujeres y hombres. 18 oriundos del Quindío, 8 del Tolima, 7 de Caldas, 6 del Valle, 5 de Cundinamarca, 2 de Antioquia, 2 de Santander, 2 de Boyacá, 2 del Cauca, 1 del Huila y 1 de Sucre. El nombre de la fundación hace honor por múltiples merecimientos, a la memoria de una de las mujeres más sobresalientes en la historia cívica de Armenia. 

En 1930 hacía parte del Cuadro de Honor de la Sociedad de Mejoras Públicas y estuvo vinculada a cuanta obra social necesitaba de la presencia de los ciudadanos. Anita fue una ejemplar ciudadana; promovía entre sus amistades el interés por servir a las mejores causas sociales. 

Ella sabía comprometerse con el destino de los demás y de manera especial con el de las personas más necesitadas. Todas las tardes, destinaba unas horas de su tiempo a visitar a los ancianos, animaba y ayudaba a los presos a través de jornadas que frecuentemente hacía en la cárcel de Armenia. Antes de morir hizo quizá su última donación, y les sugirió a sus hijas trabajar en sociedad y con ella, por un albergue digno de los ancianos. 

Soñaba un lugar lleno de amor y solidaridad para que vivieran en él los viejos. Con una zona especial en la que estuvieran los pensionados: Otra de media pensión y un tercer segmento poblacional de viejitos sin recursos, subsidiados por los imaginados excedentes que dejaran los pensionados. De ahí que la junta cívica que se constituyó con el propósito de convertir en realidad el sueño de Anita decidiera bautizar o llamar la institución Fundación hogar Anita Gutiérrez de Echeverri. 

Aquí hasta su muerte, las dos hijas de Anita, Inés y Tulia Echeverri Gutiérrez. Murieron a edades muy avanzadas con la satisfacción del deber cumplido porque hicieron lo que su mamá hizo y les sugirió que hicieran, vender sus joyas, las cosas de mediano valor que quedaron en casa después de la muerte de sus padres Luis Echeverri y Anita Gutiérrez. 

Así nació, así ha sido es y será, el hogar en el que hoy vive Ana Sara Márquez de Ramírez y su hija, la nena Lucila Ramírez de López de 88 años.

 

Por  Jorge Eliécer Orozco Dávila

 



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