Al descubierto / OCTUBRE 28 DE 2020 / 1 mes antes

Ernesto Amézquita, un recorrido penalista que ha ‘procurado’ que se haga justicia

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Ernesto Amézquita, un recorrido penalista que ha ‘procurado’ que se haga justicia

Ernesto Amézquita Camacho también se ha desempeñado como profesor de derecho en la Universidad Libre, en la Distrital, en la Nacional, entre otras. Foto : Jhon Jolmes Cardona Núñez

Ha sido desde docente hasta magistrado, conjuez, procurador de todos los departamentos del Eje Cafetero y asesor de expresidentes de países de América Latina.

Ernesto Amézquita Camacho desea dedicar los últimos días de su existencia a trabajar con ahínco por la justicia restaurativa que promueve la Jurisdicción Especial para la Paz, Jep. 
Nació el 12 de diciembre de 1950 en Aipe, Huila, un pueblo cuya riqueza era el petróleo, que paradójicamente le trajo violencia, pobreza y destrucción. Esa guerra sin tregua, de grupos armados y por las banderas políticas, de la cual fue testigo en muchas ocasiones, forjó en él su gusto por los derechos humanos y por la justicia y se convirtió en un reconocido abogado penalista con amplios conocimientos en las otras ramas del derecho. 
Si se mencionaran los múltiples cargos que ha ejercido a lo largo de su trayectoria profesional son tantos que no habría espacio para escribirlos. Estos son algunos: asesor y defensor de expresidentes de países de América Latina como el de Venezuela, Hugo Chávez Frías; Alán Gabriel García Pérez, de Perú, y el general Ómar Torrijos, de Panamá. Ha sido procurador regional de Quindío, Caldas, Risaralda, y de Valle del Cauca. De su vida y de sus labores dialogó con LA CRÓNICA. 

 

¿Usted defendió a un polémico personaje en el famoso Proceso 8000? 

Asumí la defensa de Santiago Medina, estuve al comienzo de ese caso y eso me trajo consecuencias positivas y negativas. Pero lo cierto es que como somos pocos los sobrevivientes de ese proceso, debo decir que la verdad del proceso 8000 aún no se ha dicho y algunas personas tenemos que contar asuntos que hemos reservado por aquello de que como profesionales del derecho conservamos la reserva de la información que nos presentan nuestros defendidos o gobernantes, pero algún día, cuando las condiciones de riesgo no sean las que hay en este momento, podremos dar a conocer muchas verdades de cómo nació y de dónde nos vino este embrollo y cómo Colombia fue manipulada en gran parte del exterior con todo lo que se ha dicho o se ha dejado de decir en un proceso que simplemente de manera numérica le correspondió el número 8000, pero que no tenía ningún origen cabalístico ni ningún misterio con esa numeración, como muchos han pretendido decirlo. 

 

¿En qué circunstancias llegó a ser asesor de los expresidentes de Perú y Panamá? 

Debo decir que fue para mí un honor haber asesorado a algunos altos funcionarios de diferentes países. Tuve la oportunidad de conocer de cerca al general Ómar Torrijos y fui abogado de varios de sus funcionarios. Luego fui defensor durante 10 años del expresidente del Perú, Alán Gabriel García Pérez, quien lamentablemente por el acoso judicial al que fue sometido por pretensiones políticas de sus adversarios se suicidó el año pasado. Tuve la oportunidad de acompañarlo en toda esa persecución que adelantó el dictador Alberto Fujimori durante el periodo después del cual dio el autogolpe y conté con la posibilidad de estar muy cerca de García en su segundo periodo, cuando estaba libre de todas las imputaciones mentirosas que se le hacían sobre el tren eléctrico, sobre cuentas supuestamente en el exterior, un montón de hechos que pudimos desvirtuar uno a uno. Por esa razón él volvió al Palacio de Gobierno en Lima. 

 

¿Y en el caso de Chávez? 

No es casi conocido que Hugo Rafael Chávez Frías vino a Bogotá a dictar unos seminarios y fue arrestado en el aeropuerto internacional El Dorado. 
En ese momento fui llamado como abogado penalista para que fuera su defensor y por supuesto, asumí esa causa como cualquiera de las otras que he defendido. En tiempo récord logré sacar de la cárcel al entonces candidato a la presidencia de Venezuela. En ese momento lo acusaban por una masacre que hubo acá, por un asalto guerrillero en Arauca, se le imputaba homicidio, rebelión, tráfico de armas, lesiones personales y otra serie de delitos, casi le aplican todo el código penal.
Logré demostrar que los hechos no coincidían con el tiempo que este coronel había estado de comandante en la región. Luego el ganó la presidencia en Venezuela. 

 

¿A usted por qué le tocó salir de Colombia? 

A raíz de un proceso que fue muy conocido, que fue el de la búsqueda de la paz de los irlandeses, de lo que se conocía como una fracción del IRA, que vino acá para tratar de unir y de lograr el acercamiento entre Irlanda del Norte e Irlanda del Sur con sus capitales Belfast y Dublín, vinieron acá unos jóvenes a enterarse de cómo era ese proceso de paz que se adelantaba en San Vicente del Caguán y todas las conversaciones. Al final fueron capturados y sindicados de ser miembros del Ejército Revolucionario Irlandés. Me correspondió defenderlos, por solicitud del gobierno del Reino Unido, que me contrató como abogado. 
El hecho de haber asumido aquella defensa y el haber logrado sacar a esos 3 jóvenes activistas muy pronto de la cárcel me significó una persecución con toda clase de amenazas de muerte contra mí y mi familia por lo cual debí salir del país durante más de 14 años y luego regresé y me radiqué en este hermoso paraíso, el Eje Cafetero. 

Vea también: Un artista rebelde y crítico que busca salirse de los moldes

 

¿Qué hará cuando se retire? 

Aspiro a servirle más a la patria, a la región, a este hermoso paraíso, a la justicia y los derechos humanos, por esa razón pienso vincularme a la Jep directamente o a la Comisión de la Verdad para contribuir al esclarecimiento de tantos crímenes y desapariciones que han ocurrido en Colombia. Me inicié como aspirante a ser abogado después de leer la historia de Antonio Nariño y me apasionaron algunos asesinatos como el de Jorge Eliécer Gaitán. Quise hacer parte con el doctor Eduardo Umaña Mendoza de un grupo de abogados que luchaba para que se desarchivaran esos procesos, pero al poco tiempo mataron a Umaña Mendoza y siempre que alguien trata de ir a la raíz de los grandes crímenes políticos de este país resulta amenazado y es muy poco lo que se puede hacer porque se pone en riesgo la propia existencia.
 



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net