Al descubierto / ENERO 12 DE 2021 / 1 mes antes

Franciny Quiceno, el segundo cuyabro que jugó en el Deportes Quindío

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Franciny Quiceno, el segundo cuyabro que jugó en el Deportes Quindío

Franciny Quiceno Ramírez fue invitado a la conmemoración de los 70 años del Deportes Quindío en el estadio Centenario. Foto : Jhon Jolmes Cardona Núñez

Regresó a Armenia después de 30 años de estar en Estados Unidos.

Fue el segundo cuyabro en integrar el Deportes Quindío después de Ancé Colorado, ya que en los años 60 la mayoría de los jugadores del cuadro cafetero eran extranjeros o de otras ciudades. 

Integró los equipos de 1964 y 1965. La baja estatura de Franciny Quiceno Ramírez, conocido como Panchino, le ayudaba para ser rápido y hábil con la pelota y su función, como volante derecho, consistía en quitar el balón y pasarlo a los delanteros, pero al estar en la mitad del campo también apoyaba a los defensores. Aunque su nombre parece ser italiano, asegura que sus padres lo sacaron de algún libro que leyeron y que él es más criollo que el café. 

Después de vivir 30 años en New Jersey, Estados Unidos, donde se rebuscó la vida en oficios varios, regresó a Armenia el pasado 19 de noviembre y encontró tantos cambios en su ciudad que ahora se siente extraño en su propia tierra, esa en la que nació el 9 de octubre de 1941. 

A sus 79 de años de vida tuvo la oportunidad de festejar los 70 años de fundación del onceno cuyabro el pasado viernes, en medio de un acto privado en el estadio Centenario, al que asistieron otras figuras que, como él, también dejaron huella en los hinchas. Según Libardo Rivera Escobar, conocido como Riverita, Panchino alcanzó a jugar 839 minutos y 15 partidos. Este exjugador del Deportes Quindío habló de sus vivencias en el equipo de sus amores. 

¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol? 

De niño viví en la carrera 25 con calle 21 del barrio San José de Armenia. Conformaron un equipo ahí en la cuadra y el señor que cuidaba el estadio, Juan Grajales, armó un grupo que se llamaba Amenaza Verde y ahí empecé desde los 8 años hasta los 11. Estaba el mero terreno para jugar, aún no había estadio. Después de eso, empecé a estudiar en el colegio Rufino y seguí jugando en otros equipos. A los 18 años me fui a pagar servicio militar y me la pasé jugando fútbol más que en la milicia. En una ocasión nos mandaron a un amigo y a mí un helicóptero para que nos llevara a reforzar el equipo de la base militar en Pasto.  Cuando volví me ofrecieron jugar en el equipo Empresas Municipales de Armenia, pero después me llegó una oferta de Sadiscos, de primera categoría pero amateur, y preferí jugar ahí, a pesar de que Empresas Municipales de Armenia tenía el mejor equipo de la ciudad. 

En 1962 me llamaron para la selección Caldas y estuve mucho tiempo con ese equipo. De Armenia fuimos 6 al Campeonato Nacional de Mayores en Medellín. 

¿Por qué se caracterizaba como jugador? 

El sistema de juego era 4-2-4, yo jugaba en el medio y era complicado porque me tocaba ayudar adelante y atrás, si uno de los 2 iba el otro se quedaba cuidándole la espalda. En 1964 estaba con el Deportes Quindío. José Próspero Fabrini era el entrenador y me vio jugando en Sadiscos y me invitó a jugar con el cuadro cafetero. Estando ahí me llamaron para la selección Caldas otra vez, me prestaron y fui al Campeonato Nacional de Cúcuta. 

¿Cómo era el ambiente entre los jugadores del Deportes Quindío en su época?

Teníamos una buena relación, en un partido podían jugar hasta 6 extranjeros. Con Fabrini como técnico se jugaba más en equipo. En ese tiempo íbamos a los distintos estadios promoviendo la consolidación del departamento del Quindío para separarnos del gobierno de Caldas. 

¿Alguna anécdota especial que haya vivido con el equipo y le quiera compartir a los lectores? 

La anécdota más grande la viví en Cúcuta, me tocaba marcar a un jugador uruguayo, tenía como 2 metros de estatura y por allá jugando tuvimos un encontrón y me le pasé por la mitad de las piernas, gateando, y salí con el balón. Eso le causó risa al público. A partir de ese momento me hice buen amigo de ese jugador. 

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¿Cómo terminó jugando un amistoso con Millonarios y en contra del Deportes Quindío? 

En 1963 vino Millonarios a un partido en Armenia contra el Deportes Quindío en plenas fiestas. Ese día el equipo capitalino tenía 3 partidos en distintas partes de Colombia  y el entrenador era el Efraín ‘Caimán’ Sánchez y era muy amigo del técnico de Sadiscos, que era el equipo donde yo jugaba, por lo que fue donde él y le dijo que necesitaba de afán 2 jugadores y el director del equipo le dijo que se llevara a Panchino y a Gilberto García. Nos llamó y nos fuimos para la cancha. En el primer tiempo salimos y Niño Díaz, que era el presidente de la junta directiva del Deportes Quindío, le dijo a Sánchez que me sacara antes de acabar el primer tiempo porque la gente se le fue encima, ya que con 2 quindianos le ganábamos al Deportes Quindío 2-1. Lo que no hacía el Quindío lo hizo Millonarios con 2 jugadores de Armenia. 

¿Por qué salió del Deportes Quindío? 

Cuando  terminó el torneo de 1965, a Efraín Sánchez lo mandaron para Paraguay a traer 3 jugadores, un central y 2 delanteros, y resulta que se trajo 3 mediocampistas. Había un informe que decía que yo había jugado los últimos 12 partidos finales como titular, con Sabino Bártoli como entrenador, pero Sánchez decidió sacarme para abrirle campo a los extranjeros.
 


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