Al descubierto / JUNIO 13 DE 2020 / 1 año antes

Héroes tan invisibles que pocos los ven para ayudarlos

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Héroes tan invisibles que pocos los ven para ayudarlos

César Augusto Jaramillo Durán, director de la Defensa Civil en Quindío.

Aunque la Defensa Civil tiene más de 500 voluntarios en el departamento, durante esta contigencia apenas pudieron estar activos 90 de ellos.

 

“La mayor parte de nuestros voluntarios son personas de estratos bajos. Es gente que a pesar de sus necesidades tiene un gran corazón. Aun necesitando en sus casas han dedicado gran parte de su tiempo para ayudar a los demás”. Así, en pocas pero certeras palabras, describió César Augusto Jaramillo Durán, director de la Defensa Civil en Quindío, el perfil que tienen los voluntarios de ese organismo de socorro, quienes siempre están ahí, listos para servir a los demás en paz y en emergencia, como lo profesan en su lema de batalla. 

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Jaramillo Durán, quien es un coronel retirado del Ejército Nacional, está próximo a completar 3 años conduciendo las riendas de una entidad que no solo apoya las labores de emergencia y de rescate, sino que brinda ayuda social, hace trabajos ambientales, acompaña la logística de eventos masivos, entre muchas otras labores en pro del bienestar de la comunidad. 

Ante la prohibición de eventos multitudinarios durante esta pandemia, ellos también se vieron afectados notablemente en el desarrollo de su labor misional. El director de la Defensa Civil reveló que en Quindío cuentan con más de 500 personas que prestan desinteresadamente su servicio de voluntariado, pero calcula que durante la cuarentena  solo pudieron ejecutar sus labores aproximadamente 90. 

Lo anterior se debió a que muchos de los colaboradores son de la tercera edad, por lo que son más vulnerables ante el virus, en otros casos no contaban con los elementos de bioseguridad y salir al ruedo en esas condiciones sería algo así como enfrentarse desarmado a un enemigo que cuenta con todo un arsenal de guerra para quitarles la vida. 

“Tuvimos que preservar la integridad de nuestra gente, eso significaba mantenerlos con sus elementos de protección personal, pero nos hemos visto bastante limitados porque no contamos con los apoyos de las autoridades civiles en los municipios”, reveló Jaramillo Durán.  

Aclaró que ellos son parte de un sistema y como tal actúan con la ayuda de las oficinas de gestión del riesgo de cada municipio. Para él y para sus voluntarios, que hacen su labor con todo el amor del mundo, en muchas ocasiones se ha tornado desalentador y hasta triste la mala actitud de la gente y de sus gobernantes con ellos. Lo dice así porque en diversas oportunidades los socorristas han acudido a prestar sus servicios a los municipios con la mejor disposición, pero en vez de gratitud han recibido insultos y malos tratos de la comunidad, y en vez de solidaridad de los gobiernos locales les han negado un vaso de agua, un almuerzo o un refrigerio, algo mínimo que los alcaldes deberían aportar para brindarles calidad de vida y para estimular la noble labor de esos seres que, como ángeles de carne y hueso, acuden al rescate humanitario de quienes más los necesitan. 

‘Mal paga el diablo a quien bien le sirve’, es un adagio popular que cae como anillo al dedo para decir también que ‘quien se mete a redentor sale crucificado’. Sin embargo, como los campesinos, ellos siguen ahí, contra viento y marea y al pie del cañón, listos para servir porque esa es su vocación de vida. 

Si los apoyan también pueden traer paz

En medio de la conversación, el coronel hace un comentario que resume el valor que en situaciones, incluso conflictivas, pueden tener los organismos de socorro para contribuir a la paz: “Si las autoridades entendieran la importancia que tienen los organismos de socorro: Cruz Roja, Defensa Civil y bomberos en el apoyo a la comunidad, en la preservación ambiental, otra actitud sería la que tendrían con nosotros. Existen sectores en muchos municipios en los que ni la Policía puede entrar por el riesgo de orden público, pero allí un voluntario sí puede ingresar por la imparcialidad, la actitud y la misionalidad de nuestras instituciones. Nosotros podríamos ayudar en la solución de muchos problemas de las localidades con la anuencia de las administraciones”. 

Otros integrantes de la Defensa Civil no pudieron estar presentes durante la epidemia, porque aparte de ser voluntarios, también se rebuscan la vida como el resto de los mortales. Muchos tienen sus empleos o pequeñas empresas a las que tuvieron que dedicarle alma, vida y corazón para sacarlas adelante en medio de esta contingencia mundial. Unos más no estuvieron activos porque la especialidad en la que se desempeñan no ha sido necesaria durante este tiempo. 

“Eso no implica que no hayamos actuado. Estuvimos apoyando la organización para la entrega de ayudas humanitarias de la gobernación de Quindío en casi todos los municipios. Hemos aportado mucho en la prevención, acá se hicieron unas visitas a los condominios, en Salento, Pijao y Circasia hemos ayudado en los cierres que han hecho”, detalló. 

Reveló que quienes más han estado activos de su recurso humano durante estos días han sido los que recolectan la información. “La gente de sanidad. Además, tuvimos preparado un personal para los albergues, que hasta ahora no ha sido utilizado, porque el único que existe lo tiene Armenia y la alcaldía cuenta con su gente. Hemos tenido personal de búsqueda y rescate que por fortuna no hemos tenido que utilizar”. 

Reflexionó sobre lo que para él ha sido la mayor enseñanza que le ha dejado esta contingencia provocada por la COVID-19: “Pienso que esta pandemia es el mejor ejemplo que podemos tomar para darnos cuenta de que por más que nos capacitemos y nos preparemos, nunca vamos a estar listos para una emergencia al 100 %, porque no sabremos cuáles serán los grados de afectación que nos puede generar. De ahí la importancia de que todas las autoridades sigamos preparándonos y pensando en lo que se nos viene a futuro, para que el día que se nos vuelva a presentar una situación de estas podamos garantizarle un mejor apoyo a la comunidad”. 

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Muchos voluntarios de la Defensa Civil en Quindío perdieron sus empleos o no pudieron desarrollar sus negocios independientes por los efectos devastadores del coronavirus. Sin embargo, jamás se negaron a prestar sus servicios porque si algo tienen es corazón para darlo a los demás, así ellos no estén pasando por su mejor momento. No cabe duda de que los voluntarios de los organismos de socorro, como la Defensa Civil, también son héroes invisibles durante esta pandemia, tan invisibles que pocos los han visto para ayudarlos.



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