Al descubierto / FEBRERO 20 DE 2021 / 1 semana antes

John Crónica

Autor : Ernesto Acero Martínez

John Crónica

De los 25 años que lleva trabajando como reportero gráfico, 19 han sido para LA CRÓNICA DEL QUINDÍO.

Felicitaciones fotógrafos y camarógrafos



Si alguna de las personas que ha pasado por la nómina de LA CRÓNICA DEL QUINDÍO, durante los 29 años de circulación que acumula el diario, representa a este medio, es el reportero gráfico John Jolmes Cardona Núñez. No le hace falta ya el chaleco para que lo identifiquen con el matutino porque su figura, su voz, sus movimientos y gestos son parte de la marca y la imagen corporativa de esta empresa periodística. De hecho, en los celulares de quienes tienen el contacto de John, no aparece con su nombre de pila sino como John Crónica.

Aunque su sueño era ser sicólogo o matemático, pudo más el espejo de su padre, Rodrigo Cardona, un veterano de la fotografía social. Dañando rollos y cámaras de Don Rodrigo, John se fue metiendo en la película y así aprendió a ganarse la vida. Comenzó tomando fotos en el desaparecido semanario Hoy Quindío, dirigido por Efraín Vallejo; después estuvo como corresponsal de El Balón y de Nuevo Estadio, también laboró en el Diario de Colombia y en La Tarde.

Todavía no supera la muerte de ese gran reportero gráfico y mejor persona, Carlos Humberto Hurtado ´Pintadito´. El hombre de la ceja blanca y John Jolmes parecían sacados del mismo negativo, figura robusta, baja estatura, serviciales, apasionados por la fotografía y buenos amigos. Les decían Pinta uno y Pinta dos, se cubrían la espalda, se compartían fotos y se convirtieron, por su dedicación y talento, en referentes de la reportería gráfica quindiana.

Además de su esposa, su hija, sus tres hermanos, su madre ya fallecida a quien recuerda por su nobleza y como un alma caritativa, y su papá de quien asegura es un sabio y al que todavía le pide consejos para sacar buenas fotos, el otro amor de John es el sufrido Deportes Quindío. Lloró el descenso del milagroso y celebró como el que más el ascenso aunque de nuevo se le borró la película cuando los cafeteros regresaron a la B. No falta con su silla plegable al estadio y se ubica detrás de los arcos para tomar las fotos pero con la esperanza de gritar muchos goles de su amado equipo. Aunque cada año se ilusiona con el regreso a la A de su quindiito, le toca registrar para LA CRÓNICA cada derrota y eliminación.

Curiosamente, antes que el fútbol, deporte que también practica aunque con más esfuerzo que talento, su primera afición fue a la fiesta brava. Recuerda que su padre lo llevaba desde los 5 años a la plaza de toros El Bosque y desde ahí le cogió el gusto al arte de Cúchares, admite que poco conoce pero afición le sobra.

A este egresado del Instituto Técnico Industrial le gustaba de niño coger y comer guamas y jugar, como a los de su generación, con carros de cartón y al botatarro, hacer comitivas y patear pelota en las calles del barrio Popular de Armenia, lugar en el que pasó su niñez, época que recuerda con alegría y agradecimiento por el amor que recibió de mamá Gloría y papá Rodrigo.

Por su oficio ha corrido muchos riesgos, admite que varias veces ha sido amenazado de muerte y que una vez casi pierde la vida en un cubrimiento periodístico. “Estábamos registrando el hallazgo de un cuerpo sin vida y estábamos en una peña, yo di un paso en falso y si no es por Alexánder, un funcionario del CTI, me voy al vacío. Otra vez la Policía me tuvo que escoltar porque los vendedores ambulantes me iban a agredir. Y otro día mientras cubría un asunto judicial en el palacio de justicia, algo relacionado con unos concejales, me agredieron y me dañaron la cámara”.

Agradece la estabilidad laboral que le ha brindado LA CRÓNICA, cree y quiere jubilarse trabajando para este impreso y quiere, si Dios le da vida y la fortuna le sonríe un poco, pasar su vejez cultivando y viviendo en un pedazo de tierra en Pijao. “Gracias a LA CRÓNICA he crecido personal y profesionalmente, acá he conseguido todo, LA CRÓNICA es mi vida, es mi primer hogar, acá llego a las siete de la mañana y me voy a las ocho de la noche”, dice John sin que se le note cansancio o frustración alguna, por el contrario, es un agradecido de las oportunidades que le ha dado la vida y lo demuestra dándolo todo en cada jornada.

Vea también: Álvaro Camargo, fundador del Festival Camino del Quindío

“Este trabajo le da a uno demasiados amigos pero también enemigos. La gente cree que uno les está buscando la caída pero este es un trabajo. Yo le he dicho a los vendedores ambulantes, si ustedes me matan van a contratar a otro y va a hacer lo mismo. Este es mi trabajo y no es incomodar”, asegura Pinta dos y es verdad. Agrega que una vez la familia de un hombre acusado de violación le ofreció un millón de pesos para no sacar la foto y no aceptó, también dice que en una ocasión un gobernante le ofreció dinero para que no publicara una foto y tampoco aceptó, actuó así, dice, para honrar la profesión. Por eso se ha ganado el respeto y la admiración de sus compañeros, sus colegas y la dirigencia local. 

Pausa en este diario acontecer para resaltar el papel de quienes como John Jolmes Cardona han desempeñado el oficio de reportero gráfico o de camarógrafo con pasión y honradez. Posen para la foto y digan whisky, se lo merecen, es su día.



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net