Al descubierto / NOVIEMBRE 30 DE 2020 / 10 meses antes

La muerte, un concepto que va más allá del final del cuerpo

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

La muerte, un concepto que va más allá del final del cuerpo

En el cementerio también hay otras muertes: allí muere el orgullo, la vanidad, la hipocresía, los egos, las riquezas y el poderoso, por primera vez, es igual al pobre.

La mayoría le teme, algunos juegan con ella, otros se escandalizan y le huyen, pero es lo único que todos tenemos asegurado, aunque nadie sabe el día ni el lugar y menos la hora. 

“La única forma en que se desarrolla el concepto de igualdad es en la muerte”, decía el joven tanatólogo antioqueño John Alejandro Carmona, quien paradójicamente viviendo de la muerte aprendió a valorar la vida. 

Aunque cada día que vivimos subimos un escalón que nos aproxima a sus aposentos, de ella nadie quiere saber, es odiada y estigmatizada por la mayoría de los mortales, y mucho más en esta época en la que se vale de la pandemia para andar de festín, sega vidas aquí y allá, crea dolor por montones y nada se le da. 

Aunque puede significar, quizás, el descanso para el ser que abandona su ropaje terrenal, para sus dolientes verlo partir de este mundo, después de tantos momentos vividos, no es nada fácil. Nadie, absolutamente nadie, está preparado para la muerte de sus congéneres cercanos, aunque crea estarlo.  

“Pero no se dan cuenta de que uno puede permanecer en la vida de la gente gracias a la muerte. Aún más, hay una frase antropólogica muy interesante: gracias a que nuestros padres murieron nosotros vivimos. La muerte no es solo la desaparición humana, es también algo que hace presencia en todos los momentos de nuestro trasegar por este mundo. Por ejemplo, nosotros morimos varias veces, la primera muerte que siente el ser humano se da al nacer, cuando al niño le cortan la placenta; el cambio en la pubertad, cuando la niña tiene su primera menstruación o cuando el infante eyacula por primera vez, esa es otra muerte. Incluso, los actos de la vida cotidiana son significaciones de la muerte”, reflexionó el antropólogo quindiano Roberto Restrepo Ramírez.

Pero aunque la pelona, como le dicen popularmente, es la misma para todos, cada religión o disciplina del conocimiento tiene una manera distinta de interpretarla y aunque suene extraño, de vivirla.  

Polifonía de miradas vivas sobre la muerte 

Para un estudioso y practicante del satanismo existen 2 corrientes de esta creencia, la teísta y ateísta. “Para esta última la muerte tiene un significado muy científico, dado que somos una materia que llega a un ciclo y al hacerlo podemos contribuir a la naturaleza, a abonar las plantas, con nuestro mismo cuerpo en descomposición, si es que lo entierran a uno. En el satanismo teísta es mucho más complejo porque tienen la creencia que uno va a un lugar como el infierno, que aunque para los cristianos y católicos es un castigo, para el satanista, no. Es un sitio donde el placer es eterno, puede haber lujuria y gula infinita”.    

El sacerdote Yeison Henao Herrera, comunicador de la diócesis de Armenia y párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, explicó: “Desde la teología católica el concepto de muerte lo trabajamos desde la Sagrada Escritura y esta dice que es alejarse de Dios, la muerte no solo se refiere al final de este cuerpo. Por eso creemos firmemente en la resurrección. Unos a la izquierda, otros a la derecha, algunos para la eterna salvación y otros para la eterna condenación”.

El antropólogo quindiano anotó que el fin de la vida es un asunto que interesa a distintas profesiones y es de enorme importancia, sobre todo para conocer a las sociedades.  “La muerte acompaña a los ciudadanos en todos los momentos de su existencia y después de esta sigue siendo un factor importante para los dolientes. Es además, la eterna incomprendida porque no se acepta, no se entiende y tiene un estigma a partir de sus símbolos”. 

Desde el rincón del ateísmo, Fabio Alejandro Carmona Tarazona, un joven circasiano de 23 años, expresó que para él, al morir, todo termina. “Para mí la muerte es confusa, ya que una parte de mí apunta a la parte lógica, pero otra a que hay cosas que aún no comprendemos, entonces también puede darse una evolución al final de la existencia, ya  estamos diseñados para trascender, tal y como funciona el ciclo de vida. Somos parte de un proceso de energías que no entendemos”. 

David Hernán Hincapié Loaiza, reverendo de la iglesia episcopal anglicana en Colombia, manifestó: “El que está muerto es porque fue víctima del pecado. La muerte fue vencida por Cristo en la cruz, fue aniquilada cuando resucitó y no tiene ni poderío ni potestad en la Tierra porque el mismo Señor Jesucristo la suprimió”. 

Leer también: A El Tigrero lo mataron, asegura su bisnieta

Añadió que creen en la resurrección de los muertos. “Seremos llamados a un juicio final y rescatados. Por la fe que tenemos seremos perdonados de nuestros pecados y que por la muerte de Cristo en la cruz hemos sido lavados con su sangre de nuestras faltas. Después de fallecer llegará una vida plena, en perfección, en gracia, en la presencia de Dios porque estamos llamados a la perfección y a participar de la presencia beatífica del Señor”. 

El sacerdote católico, Yeison Henao Herrera aseguró: “No hablamos de otra vida, incluso nombramos a la misma vida, hay que hacer una diferencia entre la eternidad y la inmortalidad para entender esto. Creemos firmemente que somos inmortales. El eterno es Dios, que no tiene principio ni fin, pero el inmortal es aquel que tiene un principio, pero no fin. Estamos afirmando que la muerte no es el punto final sino que hay una vida más allá de la muerte, cerca o lejos de Dios”.

¿Quién muere? De Pablo Neruda 

Muere lentamente quien no viaja, 

quien no lee,

quien no oye música, 

quien no encuentra gracia en sí mismo. 

Muere lentamente 

quien destruye su amor propio, 

quien no se deja ayudar. 

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito 

repitiendo todos los días los mismos trayectos, 

quien no cambia de marca, 

no se atreve a cambiar el color de su vestimenta 

o bien no conversa con quien no conoce. 

Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, 

justamente estas que regresan el brillo

a los ojos y restauran los corazones destrozados. 

Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz

con su trabajo o su amor, 

quien no arriesga lo cierto o lo incierto para ir detrás de un sueño,

quien no permite, ni siquiera una vez en la vida, 

huir de los consejos sensatos. 

¡Vive hoy! 

¡Arriesga hoy! 

¡Hazlo hoy! 

¡No te dejes morir lentamente! 

¡No te impidas ser feliz! 

Y cuando llegue al fin tu despedida, seguro es que feliz sonreirás, por haber conseguido lo que amabas, por encontrar lo que buscabas, porque viviste hasta el final...” entona Napoleón en su canción Vive. “Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”, decía Mario Benedetti, escritor uruguayo. 

 


 


Temas Relacionados: Noviembre Muerte

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net