Al descubierto / OCTUBRE 27 DE 2020 / 1 mes antes

Lilián Zulima González Huertas: la sensibilidad se hace poesía

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Lilián Zulima González Huertas:  la sensibilidad se hace poesía

libros publicados Lilián Zulima González Foto : cortesia

Esta poeta y abogada es bogotana, pero llegó hace 9 años a esta tierra y se siente quindiana por adopción. 

Las dificultades que Lilián Zulima González Huertas tenía para relacionarse con los demás en su niñez despertaron en ella una enorme creatividad que se plasmó en las letras de sus poemas llenos de una enorme sensibilidad por la condición humana.                                                             
    En su primer libro titulado Itinerario de los marginados, publicado en 2014, narró con respeto y como ella suele hacerlo, con una estética literaria que sale de sus entrañas, la cotidianidad de la prostitución, de la indigencia, de los adictos y de esos seres carentes de amor. Sus poemas también abordan lo erótico, como lo hizo en el libro llamado Amatista, y hasta algo tan complejo como lidiar con amor con una persona que padece alzhéimer. 
Es abogada y estudió literatura. Es docente de derecho en la Universidad Alexander von Humboldt, donde dicta las clases hermenéutica jurídica e introducción al derecho. De su vida y de sus poemas dialogó con LA CRÓNICA. 

¿Qué llevó a una abogada a ser una apasionada de la poesía? 
Pienso que necesariamente no hay una incompatibilidad porque muchos abogados están inmersos en el mundo de la literatura y realmente tienen en común el gusto por la comunicación. La poesía es un lenguaje estético y evidentemente tiene que ver con la comunicación de las 
vísceras, mientras que lo jurídico maneja palabras técnicas, más formales y académicas, es una reflexión desde la norma y el estado del derecho. La poesía también es una reflexión, pero desde el mundo y las entrañas. 

¿Sobre qué escribía cuando era niña? 
Tenía dificultades para relacionarme con los demás, entonces la escritura fue más como un recurso de supervivencia en esas primeras etapas de la niñez y de la adolescencia. El oficio de escribir tuvo lugar en la edad adulta, cuando lo hice de manera más racional sin querer significar que no hubo una producción importante antes de ese momento. Es muy relevante el autoconocimiento, pero yo no sabía que era hiperactiva,  sentía que era rara, no comprendía eso y me ponía muy triste a veces. Me di cuenta de que tenía muchas responsabilidades vitales y que tenía que asumirlas. Cuando descubrí eso, lo que tenía que hacer era descargarme un poquito, la escritura desde esa perspectiva me cambió porque descubrí que podía hacer música, pintar, el derecho me llenaba profundamente, que podía ser madre, practicar deporte, tantas cosas que me gustan y que necesito por la hiperactividad. Me di cuenta de que lo que necesitaba era estar ocupada y cuando lo hice, esa carga emocional tan fuerte disminuyó sensiblemente y mi proceso de escribir vino de tratar de traducir en palabras mis reflexiones internas, propias de mi hiperactividad que también es mental, no solo física. 

¿Qué la trajo a vivir a Armenia hace 9 años? 
En primer lugar, el amor, porque de acá es el padre de mi hija, él vivía conmigo en Bogotá, pero era necesario que regresara al departamento para culminar sus estudios en la Universidad del Quindío y después me enamoré de esta tierra, la relación con el papá de mi hija se acabó, pero procuré quedarme acá por muchos motivos como el lazo afectivo de mi hija con su papá, pero también la gente, porque conocí personas  increíbles en todos los sentidos y el Quindío es un lugar hermoso. 

¿De dónde surgió ese deseo de escribir sobre los rechazados en el libro de poemas Itinerario de los marginados? 
Primero, desde un respeto muy profundo, no desde el voyerismo. Lo segundo es que mis etapas de niñez y adolescencia fueron muy duras por mi propia sicología y una sensibilidad también extrema, entonces el no comprenderme y el desesperarme con mi propio ser me hizo ponerme en el lugar del otro, de la prostituta, del drogadicto, ahí también aparece el marginado del afecto, eso fue lo que dio lugar a ese libro. 
“Quiere ir a la oficina 
Mario le dice que no, que ya no, que ella renunció en el ochenta y siente, que se lave la boca, que se peine. Está triste, dice que se va para cualquier parte”. 
El anterior fragmento del poema Señora Alzhéimer, del libro Itinerario de los marginados, evidencia la desubicación espacio temporal que padece una adulta mayor, quien sufre de la mencionada enfermedad y de cómo su hijo tiene que lidiar con la incapacidad de ella para valerse por si misma, para defenderse en su entorno. 

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Cuéntenos de esa labor previa a su escritura del poema Señora Alzhéimer 
La persona que inspiró ese poema murió hace mucho tiempo. Hay muchas teorías sobre el alzhéimer como que las personas que lo sufren son pasivas intelectualmente, pero ella era muy activa. Era una funcionaria con cierto liderazgo y muy joven. Cuando llegué a Armenia la conocí lúcida, pero en poco tiempo empezó a padecer esta enfermedad y fue un proceso muy duro y doloroso. Su hijo fue sumamente valiente y estuvo con ella en todo su proceso con dignidad y con un amor infinito, ellos fueron quienes inspiraron ese poema.   
 



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