Al descubierto / OCTUBRE 07 DE 2014 / 7 años antes

Los celos del tiple

Los celos del tiple

Con 22 años de edad, David Camilo Heincke Pérez es uno de los tiplistas quindianos más joven y condecorado del departamento. Su talento y disciplina lo han hecho merecedor de varios premios en festivales nacionales de música andina colombiana y otros reconocimientos en países como República Dominicana y Argentina, donde ha llevado los sonidos de un instrumento que considera místico y celosos: el tiple.

Este estudiante de cuarto semestre de derecho estará representando al departamento en la cuarta versión del festival 'Latinoamérica de Concierto' que se llevará a cabo los días comprendidos entre el 9 y 13 de octubre en Bogotá. Esta importante representación pone en alto el nombre de este quindiano que llevará su instrumento y la música andina colombiana a los niveles de la música clásica.

 

'Latinoamérica de Concierto'. David, ¿en qué consiste este evento?

'Latinoamérica de Concierto' es un festival internacional con amplia influencia en todo el continente. Me contactaron para hacer un concierto con tiple solista y otro con la orquesta Filarmónica Joven de Colombia.

 

Su género es la música andina colombiana y su instrumento estandarte es el tiple, ¿podría explicarnos en que consiste esa incursión musical con la orquesta Filarmónica Joven de Colombia?

Por supuesto que sí. Esta es una nueva ola de la música andina colombiana que está compuesta, básicamente, al ritmo de dos movimientos: una caña y una guabina. En este montaje en particular ambos ritmos no se interrumpen en ningún momento, se presentan de manera continua, con mucha armonía contemporánea y recursos de la música clasica; en pocas palabras es como escuchar música colombiana con un toque clásico.

 

¿Qué le exige a usted como músico este tipo de montajes?

En este tipo de presentaciones es cuando me toca llevar el tiple a niveles muy elevados, como los que exige la música clásica, que es muy académica. Es un reto fantástico.

 

¿Cuándo y cómo arranca su historia como músico?

Fue más o menos en 2004, cuando tenía 12 años. En aquel tiempo estaba a cargo del maestro Juan Carlos Guido Andrade; con él comienza toda esta carrera musical con la que inicio a cultivarme en la música andina colombiana de la mano del tiple, que es un instrumento melódico y también acompañante. En esa constante búsqueda y estudio comienzo a asistir a varios festivales de música a nivel nacional.

 

Háblenos de sus logros y reconocimientos en estos festivales...

Bueno, el primer reconocimiento que obtuve fue en el Colono de Oro en la categoría instrumental, que se realizó en Florencia Caquetá en el 2006. Luego vino el Cacique Tundama en la misma modalidad y en el ganador de ganadores que es como lo mejor que suena en el festival, también en 2006. Fui merecedor del Cuyabrito de Oro del Quindío, también en ese mismo año, además de otros concursos y reconocimientos en otros eventos artísticos.

 

¿Qué siguió después de ese año tan condecorado?

Me fui para República Dominicana a estudiar guitarra clásica en el conservatorio de Santo Domingo, donde estuve hasta 2010. Ese año regresé al departamento y me uní con la cantora quindiana Martha Elena Hoyos, que a propósito recibe dentro de poco el Moncada de Oro en reconocimiento en su gestión cultural, y pues con ella viajé luego a Argentina al Festival Nacional de Folklore de Cosquín en dos oportunidades representando a Colombia. Allí me enamoré de la música argentina y me quedé por un tiempo para retornar el año pasado de nuevo al Quindío.

 

Y ahora...

Ahora estoy adelantando mis estudios profesionales en derecho en la universidad Alexander Von Humboldt en Armenia y pues sigo estudiando el tiple y el bajo.

 

¿Cómo reaccionan las personas de otros países al escuchar el sonido tan colombiano del tiple?

La sonoridad del tiple fuera del país es algo que sorprende a cualquier extranjero. Los guitarristas internacionales que escuchan este instrumento generalmente me proponen hacer acompañamientos y pues esto es muy gratificante, porque he explorado muchos ritmos como merengue, música cubana, bachata y otros rítmos argentinos como chacareras, guainos y tonadas, algo magnífico.

 

David... ¿por qué el tiple?

Yo no sabría decirlo, es el universo y sus conspiraciones. Tuve la oportunidad de escoger entre muchos instrumentos, pero mis manos no daban por ejemplo para una guitarra o un bajo; yo diría que el tiple me escogió a mí, es algo místico, difícil de explicar.

 

¿Místico?

Sí y es un instrumento hasta celoso, cuando no ensayo por diferentes motivos, cuando lo tomo, ya no suena lo mismo, por eso siempre tengo que estar ahí, con él.

 

Por David Stevens Vasco Arbeláez



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