Al descubierto / NOVIEMBRE 27 DE 2020 / 1 mes antes

Luis Alfonso Tovar, el hombre de los 50 goles con la camiseta del Deportes Quindío

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Luis Alfonso Tovar, el hombre de los 50 goles con la camiseta del Deportes Quindío

Luis Alfonso Tovar Lasso también jugó en Millonarios, en el Deportivo Pereira, en el Once Caldas e hizo parte de 4 selecciones juveniles. Foto : Jhon Jolmes Cardona Núñez.

Militó durante 12 años en el Deportivo Cali, allí fue campeón en 1967, 1969 y 1960 y en 1968 fue subcampeón. 

El nombre de Luis Alfonso Tovar Lasso es de grata recordación para los hinchas del Deportes Quindío, basta con rememorar que fue su goleador con casi 50 anotaciones y, según él, hasta ahora nadie ha podido superar esa marca en el equipo. 

En su tiempo como futbolista le dio numerosas victorias al conjunto cafetero y fue compañero de reconocidas figuras como Germán ‘Basílico’ González, Fernando ‘Pecoso’ Castro, y Pedro Alzate, recientemente fallecido, entre muchos otros. 

En Armenia no solo se enamoró del equipo milagroso, en el que estuvo 4 anualidades y terminó  su carrera profesional a los 38 años de edad, sino que hizo el mejor ‘gol’ de su vida, pues terminó conquistando a la secretaria del cuadro cuyabro, Flor María Segura, quien hoy es su esposa y con la que tiene 3 hijos, motivos más que suficientes para querer esta tierra y seguir viviendo en ella, aunque nació en Buga, Valle del Cauca. 

En el estadio San José de Armenia fue entrenador de fútbol de 280 niños que formó con disciplina.  Sobre sus experiencias deportivas en Armenia dialogó con LA CRÓNICA. 

¿Cómo se dio su llegada al Deportes Quindío? 
Llegué al Deportes Quindío el 9 de julio de 1971 y debuté en esa fecha en un partido contra el Junior de Barranquilla. Vine en calidad de préstamo del Deportivo Cali. Estuve 6 meses y después me tocó regresar a la capital vallecaucana. Al año siguiente pedí que me dejaran venir otra vez al Quindío y regresé en 1973. 

¿Qué recuerdos tiene de su paso por el cuadro cuyabro?
Con el Quindío fui goleador nacional junto con un brasileño que jugaba en el Junior, Víctor Ephanor, en 1974. Los 2 quedamos con los mismos goles y al final dividimos el premio. Yo fui el goleador en tan poquito tiempo, con unas 50 anotaciones y hasta ahora nadie me ha superado en las últimas décadas en el Deportes Quindío. 

¿Qué tanto lo marcó su paso por Armenia en su vida personal y deportiva? 
Mucho, porque acá me casé y formé una familia, que para mí ha sido lo más grato que he tenido sumado a la cantidad de amigos con los que cuento en esta ciudad en la que me quedé. 

De tantos goles que hizo en el Quindío, precisamente hubo uno que fue un ‘golazo’: la conquista de su esposa.
Creo que fue el mejor gol y la máxima distinción que he tenido, puesto que me llevé aparte de una gran persona a una gran esposa, la mujer que me dio a mis 3 hijos, que son mi adoración y lo que me queda de mi familia.  

¿Cómo fue esa labor de conquista? 
Me vine para Armenia en un bus desde Cali y ese día me encontré con una persona a la que estimé mucho, Jacinto Cruz, a quien le decían Paraguayo —era el que pegaba los cartelones para anunciar los partidos—. 
Le dije que venía a jugar en el Quindío y me llevó a la oficina que quedaba en el tercer piso del Banco de Bogotá y la que ahora es mi esposa era la secretaria del club. Yo iba todos los días, arrimaba por una cosa, por la otra, pero más que todo era a saludarla a ella y ahí me fui enredando hasta que al año siguiente me casé. En ese tiempo el director deportivo era Ignacio Muñoz, él fue el que hizo fuerza para traerme cuando estaba con Millonarios en Bogotá, yo charlaba mucho con él y ya no quería salir de Armenia.  

¿Qué recuerdos tiene de su paso por las selecciones Colombia de menores? 
Estuve en 4 selecciones Colombia, en centroamericanos, suramericanos, panamericanos y en la eliminatoria al mundial para México 70. Por ahí tengo una foto con Pelé del famoso equipo de Brasil de los 70, que ha sido el mejor en toda su historia. 

Uno de sus compañeros de equipo, Pedro Alzate, murió hace poco, ¿cómo lo recuerda? 
Lo conocí cuando el jugaba en Medellín, pero me acerqué más a él cuando llegó al Quindío. Fuimos grandes amigos y compañeros, él venía y me visitaba a mi casa. Acá teníamos una reunión cada mes con Néstor Congote, Jorge Bermúdez, entre otros profesionales de esa época, quienes nos juntábamos y hacíamos una chocolatada y nos sentábamos a reírnos y a acordarnos de muchas cosas y pasábamos muy bueno.  

¿La llegada de Fernando ‘Pecoso’ Castro al Quindío tuvo que ver con usted? 
Sí, yo le colaboré para que llegara porque había salido del equipo de Manizales y hablé con Efraín Martínez, que era el presidente, y le dije que necesitábamos marcadores izquierdos y que ahí estaba el Pecoso, que nos servía para ese puesto y lo pusieron a entrenar y ahí se quedó. Después hablé con él para llevarlo al Deportivo Cali, donde necesitaban marcadores. Le dije a don Alberto Palacio, que era el gerente deportivo, que le recomendaba al ‘Pecoso’ Castro y se lo llevó.   

¿El Pecoso futbolista era igual de cascarrabias al Pecoso técnico? 
Sí, era igual. El cascaba y si lo hacía primero jodía todo el partido, pero si uno iba y le ponía también la suya ya se calmaba un poquito, pero era igual de cascarrabias, así ha sido siempre y así va a morir. 

¿Qué recuerda de Germán ‘Basílico’ González? 
Cuando llegué al Quindío ya Germán estaba acá y jugaba de central y resulta que no tenía cabida porque estaban Jorge Bermúdez y Hugo Gallego. Casualmente llegó un partido en Ibagué  y se lesionó Luis Cuevas, que marcaba la punta por el lado derecho y yo le dije a Germán en el entreno que ensayara jugando ahí porque de pronto esa era su salida aprovechando la ausencia del marcador derecho. 
Le dijimos al técnico que ese muchacho servía ahí y efectivamente jugó bien y ahí salió él como marcador de punta. Después de que salió Hugo Gallego él pasó a jugar de central con Jorge Bermúdez. 

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¿Por qué decidió retirarse del fútbol a los 38 años? 
Ya estaba muy golpeado, entonces usted sabe que le cuesta a uno la recuperación de las lesiones, problemas de familia, había muchas cositas que eran muy duras para uno. En el fútbol uno conoce a sus hijos, pero solo los puede ver a ratos, entonces no daba más y me tocó porque usted sabe que en esa época pegaban más, el jugador habilidoso no era protegido, entonces no salí por delante, sino por detrás, como dicen por ahí. 



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