Al descubierto / DICIEMBRE 09 DE 2020 / 1 año antes

Nelson Sabogal, locutor, futbolista y hasta político

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Nelson Sabogal, locutor, futbolista y hasta político

Un empírico que fue guiado por los maestros por medio de la práctica en cada cosa que hacía. 

El periodista Nelson Sabogal Vásquez ha tenido como máxima de vida aprender de cada cosa que ha hecho. ¡Y sí que ha hecho! Fue goleador de las selecciones Calarcá, Quindío, Caldas, alcanzó a entrenar con el Deportes Quindío y con el Deportes Tolima. Fue por varios periodos concejal de Calarcá y hasta, según él, por cosas de la vida, tuvo el honor de ser alcalde de Córdoba. 

Escribió para el Diario del Quindío, La Patria, El Tiempo y El Espacio. Fue bombero de Calarcá y en la pequeña biblioteca que tenía la estación, en medio de su sed de conocimiento, se devoró todos los libros, lo que lo ha hecho un hombre con mucha cultura general. 

De allí dio su salto a la radio y empezó con La Voz de Calarcá, siendo mensajero, pero en poco tiempo su voz y su disciplina lo pusieron en la cabina presentando canciones y noticias. Luego pasó por casi todas las emisoras del departamento: RCN, Caracol, Todelar, Transmisora Quindío y en Radio Ciudad Milagro. Este todero, con su reconocida voz de locutor consagrado y su don para contar buenas historias, dialogó con LA CRÓNICA. 

¿Qué situaciones particulares incidieron para su llegada a la radio? 

La primera emoción, el primer deseo, las primeras ganas nacieron exactamente porque el padre José Ramón Sabogal fue uno de los pioneros de Radio Sutatenza. 

Él era primo hermano de mi papá. Ambos murieron hace buen tiempo y de ahí nació, por esa familiaridad, mi gusto por el periodismo. 

Mi papá estudió en el colegio Robledo de Calarcá y fue el jefe de redacción de una publicación semanal que se hizo por mucho tiempo mientras él cursaba el bachillerato y que se llamaba Pluma Joven. Mi vinculación al deporte me llevó a estar oyendo e imitando y pensando que era una profesión buena y agradable que, quizás, podría ejercer. 

Conocía a mucha gente que hacía publicidad en Calarcá, de esa primaria, pregoneros que llamaban porque promocionaban determinados productos o servicios por medio parlantes y de otros aparatos que producían sonido. 

Fue así como tuve la oportunidad de conocer a un señor llamado José Danilo Ortiz, que era comunicador social muy reconocido acá y en el Valle del Cauca y que tuvo una emisora comunitaria en la Villa del Cacique. 

Me hice amigo de él y me dijo que sabía que me gustaba todo lo relacionado con la comunicación y me propuso que le ayudara a transmitir un partido de baloncesto porque le habían dicho que yo conocía de ese deporte. 

La verdad es que estuve muy vinculado al fútbol y había muy buenos jugadores de baloncesto, yo los acompañaba. Siempre me gustó, pero no jugaba bien. 

Sin querer terminé siendo un buen jugador de fútbol. A propósito Ortiz tenía una cuña muy simpática que hizo carrera en el departamento y decía: “¡Ratonil, el gato que no duerme!”

 La pauta promocionaba un veneno para matar a las ratas, que en ese tiempo había tantas en los sectores populares. La cosa no es que haya cambiado mucho. 

Pero usted empezó siendo mensajero en La Voz de Calarcá

Eso fue cuando doña Cecilia Latorre Mejía decidió poner en marcha La Voz de Calarcá, que fue de gran sintonía y de mucha importancia desde el punto de vista social y político en el Quindío. 

Entonces Germán Gómez Ospina, para mí de inmensa seriedad y gran responsabilidad en el periodismo, fue a dirigir el noticiero. Un dirigente político de ese municipio, que era muy amigo mío y que sabía de mi gusto por la radio, me dijo un sábado que don Germán necesitaba a alguien del pueblo que le gustara la locución, yo era un muchacho de provincia, tímido, pero hablamos con el señor. 

Me dijo que me podía vincular, pero tenía que hacer otros menesteres mientras iba aprendiendo. Entonces me puso a llevar cartas, documentos, a hacer mandados y así empecé. Como a los 63 meses doña Cecilia me dijo que estaba contenta conmigo y que el muchacho de la consola se iba y necesitaban remplazarlo, por lo que me mandó para donde un señor de apellido Machado para que me enseñara. 

El hombre lo hizo, pero en ese tiempo era complejo aprender porque había que ponerle cuidado al disco, pararlo en el momento exacto en el que terminaba sin hacer un bache, meter la cuña, conocer los textos de esta para quitarla sin hacer el bache que tanto molestaba. Estuve muy concentrado y en un mes y medio aprendí a manejarla.

Después de 4 meses en esas, Cecilia Latorre me dijo que creía que yo era capaz de anunciar un disco y le contesté que sí y empecé a hacer locución, a dar la hora porque La Voz de Calarcá era casi que una relojera: música, disco y cuña. Lo hice bien hasta que un día Germán Gómez Ospina me preguntó: Negro, ¿usted sabe escribir a máquina? Le dije que no, pero que aprendía. “Pues a aprender que necesito quien ayude en el noticiero a redactar las noticias”, me respondió. Entonces seguía poniendo los discos y por la tarde me iba a donde él para que me enseñara a escribirlas, a anunciarlas, a hacer alunos comentarios sociales. Estuve en esa emisora hasta que se volvió de gran interés. Imagínese que en una época buena la nómina radial era Jorge Eliécer Orozco Dávila, Nelson Sabogal Vásquez, Octavio Ospina Pérez, Álvaro Hoyos Carmona, Germán Gómez Ospina, Alfonso Gómez Cárdenas, era un equipo de trabajo maravilloso. Durante unos 15 años estuvimos como primera en sintonía regional. 

¿Cómo fueron sus épocas de futbolista? 

Era el tiempo grande del fútbol, eran los años aquellos de Pelé, de Maradona y a nosotros como estudiantes nos picó el bichito y lo practicamos mucho. Comencé en la selección Calarcá, después pasé a la del Quindío y luego a la de Caldas. Eso hizo que estuviera siempre metido en el deporte. Me fascinaba el fútbol y estuve ahí antes de dar las noticias. 

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¿Pero usted era bueno para hacer goles? 

Recuerdo los Juegos Departamentales de 1959, Caldas se dividía en áreas: Manizales, Pereira, Armenia y creo que La Dorada era la otra. La sede del evento fue en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, en medio de un invierno como el de ahora. Por primera vez en la historia la selección de Calarcá le ganó a la de Armenia para ir a representar a esta zona en las finales. Le ganamos 1-0 en el estadio Las Palomas y acá en el San José los vencimos también con 2 tantos del negro Chola, que era como me decían. Después de mover cielo y tierra consiguieron que aceptaran 2 equipos del departamento, que eran los ya mencionados. 


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