Al descubierto / ENERO 29 DE 2020 / 1 año antes

Promueve salidas diferentes para la "˜llegada'

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Promueve salidas diferentes para la ‘llegada’

Paula Andrea Ceballos Ruiz también habla sobre lo que hacen las indígenas: menstruar sin usar nada.

“La menstruación no tiene porqué ser traumática, lo traumático es usar desechables”, con esa frase de batalla, Paula Andrea Ceballos Ruiz, una docente de filosofía de la universidad Alexander von Humboldt de Armenia, imparte charlas en las que promueve la higiene menstrual sustentable.

El tema suena como de otro mundo para quienes no estamos familiarizados, pero su iniciativa surgió a partir de su propia experiencia y decidió empaparse sobre métodos diferentes al uso de la toalla higiénica para enfrentar ese ciclo. Ahora acompaña y asesora a las mujeres en la implementación de otras formas amigables con el medio ambiente y con el mismo cuerpo femenino, para que como decía un comercial: “Que la llegada no le dañe la salida”. La profesional dialogó con LA CRÓNICA para tratar de arreglarle la salida a más de una lectora. 

¿En qué consiste la higiene menstrual sustentable? 

Es optar por métodos alternativos de higiene menstrual, que disminuyan el impacto ambiental, porque los industriales están basados en productos desechables y son altamente contaminantes, pues las toallas higiénicas tardan 500 años en biodegradarse. Si una mujer se gasta entre 10 y 20 de estas por periodo menstrual y tiene por lo menos 12 ciclos al año, multiplicado eso por cada menstruante, es una cosa absurda la cantidad de basura que producimos y el impacto al planeta tan grande que genera nuestra limpieza en esos días.

La mayoría de toallas van a parar al mar y a los rellenos sanitarios. Además, están llenas de químicos, nosotros creemos que son de algodón y de algún tipo de semilla, pero no son de tela, y si son de algodón, este ha sido tratado con una gran cantidad de sustancias. 

Las que parecen telas, son plásticos y sus derivados. La higiene menstrual sustentable emplea estrategias más saludables, porque la mayoría de ellas no tiene componentes químicos que nuestro cuerpo absorba, lo que va a hacer que no nos estemos intoxicando, como sí pasa con las toallas y los tampones. 

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¿Por qué son sustentables los métodos? 

Aparte de lo mencionado, vamos a gastar menos dinero. Un paquete de toallas higiénicas oscila entre los $4.000 y los $7.000 y trae 10 unidades. Que una mujer se compre un paquete por periodo equivale aproximadamente a $50.000 anuales. 

Pero además nosotras usamos también tampones, que son muy costosos, un paquete de 10 puede costar hasta $12.000. Aparte de eso utilizamos los pañitos húmedos, lo que significa un gasto mensual de alrededor de $4.000, pero muchas mujeres no compran las marcas baratas, porque duran menos, tienen absorción más precaria y optamos por productos un poco más costosos, lo que a la larga es un gasto mensual, anual y a lo largo de una vida es un montón de plata. 

Por último, traen un beneficio a la salud increíble, porque el daño  que ocasionan las toallas y los tampones no está advertido en la publicidad y en realidad producen una cantidad de infecciones y de riesgos que nadie nos dice, los viene a revelar el ginecólogo cuando estamos muy enfermas. 

¿Cuáles son esas alternativas que propone al uso de la toalla higiénica y de los tampones?   

La que más recomiendo es la copa menstrual. Es un dispositivo que se introduce en la vagina y que recolecta la menstruación. Tiene forma de copita y puede estar fabricada en silicona quirúrgica o en otro material que se llama elaptómero termoplástico, eso significa que tienen que pasar por un proceso de certificación que en el mundo solo lo hace la FDA, que es como el Invima de Colombia, pero en Estados Unidos. Este es el producto que más asesoro y recomiendo. 

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¿Qué otra opción existe? 

Las toallas de tela, que es volver a lo que hacían las abuelas que las llamaban los trapitos. Lo que practicaban era coger un pedazo, doblarlo y ponérselo en los calzones. 

Actualmente diseñamos toallas de tela muy bonitas con la misma forma de una toalla higiénica y son muy absorbentes y muy finas, pueden durar 4 años con buenos cuidados y aparte de eso son muy saludables. 

El hecho de que no estén en contacto con los químicos de los desechables, disminuye la cantidad de menstruación, porque a estos les echan, dentro de muchas otras cosas, hasta asbesto, para que sangremos más y eso nos lleva a comprar más toallas —obsolescencia programada—. 

El mal olor se va porque este no es propio de la menstruación, sino del contacto de los químicos de la toalla higiénica desechable con el oxígeno. Como la tela absorbe y se seca, no produce ningún olor y aparte de eso no da irritaciones. 

Hay mujeres que se deben embadurnar en vaselina para ponerse las toallas higiénicas. Conozco a muchas que después de una semana de haber tenido el periodo se tienen que echar crema porque se queman y se brotan. La toallas de tela no producen estos efectos. 



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